Arquitectura para sentir es el nuevo eje de acción del CAE-P. Además, será el tema principal de la Bienal de Arquitectura de Quito 2026. El Colegio de Arquitectos del Ecuador provincia de Pichincha ha iniciado una nueva etapa bajo la presidencia de Diego Ordóñez, quien asume el liderazgo con la visión de transformar la arquitectura local y su impacto en la vida urbana. Tras un proceso de elección que no se realizaba desde hace 14 años, Ordóñez y su equipo buscan modernizar la institución. “Queremos darle un giro al Colegio de Arquitectos”, afirma Ordóñez, convencido de que el gremio debe responder a las nuevas realidades sociales, ambientales y tecnológicas. “No es lo mismo la arquitectura de hace 20 años o hace 10 años que la de hoy en día”, recalca, subrayando la necesidad de repensar el rol del arquitecto y su alcance en la ciudad y el entorno. La tecnología, el cambio climático y la diversidad de áreas de acción exigen una actualización urgente del Colegio y de la ley de ejercicio profesional, que, según Ordóñez, “ya data de varias décadas y debe actualizarse para que tengamos un marco legal más adecuado para ejercer nuestro trabajo”. "Las cifras muestran un 60% de construcciones sin permisos en la ciudad; es una realidad preocupante" Una institución que impacta La nueva administración del Colegio de Arquitectos busca dejar una huella en la ciudad. Ordóñez destaca la importancia de articular los proyectos emblemáticos del Colegio, como la Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito BAQ, el Foro de la Ciudad y el Museo Archivo de Arquitectura del Ecuador, en el Centro Histórico, en una propuesta que trascienda lo simbólico. El eje central de esta visión es el proyecto “Arquitectura para sentir”, una iniciativa que busca la creación de espacios inclusivos para la familia quiteña, en todas las edades, como destaca Ordóñez. “La arquitectura ha evolucionado, y el colegio debe evolucionar de la misma manera”. Espacios para la infancia y la ciudad El proyecto propone la creación de pabellones urbanos de carácter lúdico y educativo, distribuidos en parques, estaciones del Metro y otros espacios públicos. Estos pabellones, imaginados desde la perspectiva de las infancias, buscan ser espacios seguros, inclusivos y creativos. “Queremos que los niños sean actores principales e importantes en imaginar cómo deberían ser estos espacios públicos”, enfatiza. La Bienal de Arquitectura (BAQ2026) será el vehículo para el desarrollo de este proyecto, convocando a un concurso de diseño nacional e internacional. “Aspiramos a recaudar fondos y construir los pabellones para que sean inaugurados en la Bienal, quedando como testigos de la arquitectura en la ciudad”, afirma Diego, destacando la importancia de que la BAQ2026 deje un legado duradero más allá del evento. También te puede interesar: Edificios inteligentes: la clave para un futuro sostenible y eficiente Ciudad amigable y segura La visión de Ordóñez es clara: la ciudad debe ser pensada para las familias y, sobre todo, para los niños. “Si no comprendemos la importancia de que la ciudad sea amigable con los niños, fracasamos como técnicos”, sostiene con convicción. Para él, un espacio seguro para los niños es seguro para todos, y la arquitectura debe ser sensible al medio ambiente, al público y a las nuevas generaciones. La temática de los pabellones despierta el interés, la creatividad y las capacidades de los arquitectos, ya que permite explorar formas y conceptos icónicos para la ciudad. “El concurso es la forma más democrática de diseñar un proyecto y queremos demostrar que se puede hacer obra pública de calidad a través de este mecanismo”, asegura. Concursos y calidad urbana La legislación ecuatoriana actual no contempla concursos de diseño para obras públicas, lo que, para Ordóñez, limita la creatividad y la calidad de la construcción. “Nuestras leyes solo contemplan proyectos por sus ofertas económicas”, explica. El Colegio apuesta por crear espacios para que los concursos sean posibles y así abrir oportunidades para los arquitectos. En cuanto a sostenibilidad, el Colegio participa activamente en iniciativas como el Consejo Ecuatoriano de Edificación Sustentable (CEES) y el premio Sacha. “Nuestra agenda está guiada por la sostenibilidad y debemos fortalecer la difusión y participación técnica en estos temas”, dice Ordóñez, quien asegura que el concurso de “Arquitectura para sentir” tendrá reglas exigentes para asegurar el menor impacto ambiental posible. Sostenibilidad y Futuro La construcción sostenible, remarca, no depende solo de los materiales, sino de las ideas y el diseño consciente. “Los pabellones pueden ser una exploración interesante para soluciones sostenibles desde el diseño arquitectónico”, apunta Ordóñez. El objetivo es que la arquitectura para sentir sea un espacio de concurso y de conversación para mejores espacios. Con este nuevo eje, el Colegio de Arquitectos del Ecuador provincia de Pichincha busca marcar un antes y un después en la forma de pensar y construir la ciudad, apostando por la innovación, la participación y la sensibilidad social y ambiental.