El hallazgo se produjo en el puerto oriental de Alejandría, donde permanecían sumergidos desde hace más de 1.600 años los restos del Faro de Alejandría, una de las construcciones más emblemáticas de la antigüedad. La operación permitió recuperar 22 bloques colosales que formaban parte de la entrada monumental del faro, incluyendo dinteles, jambas, umbrales y losas de pavimento. El proyecto forma parte de la iniciativa internacional PHAROS, una colaboración entre el Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS) de Francia, el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto y la Fundación Dassault Systèmes. La investigación está liderada por la arqueóloga Isabelle Hairy, quien encabeza los trabajos científicos junto a equipos multidisciplinarios. También puedes leer: Diavolo Rosso posiciona al Ecuador por 1° vez en el “50 Top Pizza Latin America”. Las piezas recuperadas presentan dimensiones excepcionales: algunos bloques alcanzan pesos de entre 70 y 80 toneladas, lo que evidencia la magnitud de la ingeniería empleada en la construcción original del faro, erigido en el siglo III a. e. c., durante el reinado de Ptolomeo I. El hallazgo es el resultado de más de tres décadas de investigaciones submarinas. Los primeros trabajos sistemáticos fueron impulsados en 1994 por el arqueólogo francés Jean-Yves Empereur, quien identificó más de 3.300 elementos arquitectónicos en la zona, incluyendo esfinges, columnas y obeliscos. En la última década, los avances tecnológicos han permitido un salto cualitativo en la investigación. Más de 100 fragmentos han sido escaneados mediante técnicas de fotogrametría y modelado digital. La Fundación Dassault Systèmes participa en la creación de un “gemelo virtual” del faro, que permitirá reconstruir la estructura pieza por pieza como un rompecabezas tridimensional. La recuperación de estos bloques del Faro de Alejandría no solo aporta evidencia clave para comprender una de las obras más avanzadas de la antigüedad, sino que también consolida el uso de tecnologías digitales en la arqueología moderna. El proyecto PHAROS se posiciona así como un modelo de cooperación internacional que combina patrimonio, ciencia e innovación, con potencial impacto en el desarrollo cultural y turístico global. Fuente: El Cronista.