La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) habla del golpe que ha significado la pandemia para las economía del G20. Y el golpe mayor se lo llevará Argentina, donde ya había un escenario que apuntaba a números rojos en el primer trimestre, producto de dos años de recesión, una deuda externa en default y una inflación que sigue disparada. La pandemia fue la estocada final, para llevar a esta economía del Cono Sur a un escenario más adverso que al experimentado en el 2002, cuando la actividad se hundió un 10,9%. La recuperación será lenta, Argentina crecerá un 3,7% en 2021 y un 4,6% en 2022, según la OCDE. A cierre de ese año, el PIB quedará a 3,5 puntos porcentuales del nivel precrisis. México y Brasil, las dos mayores economías latinoamericanas, también caerán en 2020, pero ambas quedarán por debajo del doble dígito: se dejarán, respectivamente, un 9,2% y un 6%. Como Argentina, ambos países llegarán a 2022 sin haber recuperado los valores previos a la pandemia. Recuperación lenta en México y Brasil En América Latina, en general, habrá una recuperación lenta y desigual. En la región hará falta, en el mejor de los casos, dos años más para ver un escenario más positivo. Pese a algunas excepciones, la tónica general será la lentitud en el regreso a la vida de la economía: solo uno de los seis países analizados por la OCDE —Chile— volverá al nivel de actividad económica previo a la crisis antes de que termine 2022. Y lo hará por poco: en el tramo final del año tras perder el 6% de su PIB en 2020 y crecer un 4,2% y un 3% en los dos próximos ejercicios. Colombia y, sobre todo, Costa Rica se quedarán cerca de restituir todo lo perdido tras la enorme dentellada de 2020. Pero no lo lograrán: la primera rebotará un 3,5% el año que viene y un 3,7% el próximo tras dejarse un 8,3% este año, el peor de toda su historia; la segunda crecerá un magro 2% en 2021 para acelerar un 3,8% en 2022. También quedarán lejos las dos mayores potencias económicas regionales, Brasil y México: el primero cerrará 2022 aún 1,5 puntos por debajo del nivel de actividad previo a la crisis —tras dejarse un 6% este año y recuperar solo un 2,6% y un 2,2%, respectivamente, en los dos siguientes— y el segundo quedará a casi tres puntos de esa cota, tras registrar un retroceso de un 9,2% en 2020 y recuperarse a un ritmo del 3,6% y el 3,4% los dos próximos ejercicios. De Brasil, la OCDE pone en valor la “fuerte” respuesta tanto fiscal como monetaria para hacer frente a una crisis sin precedentes y para evitar males mayores con programas de gasto social dirigidos a los colectivos más damnificados por la recesión. Pero advierte, sin embargo, de que la recuperación tardará tiempo en quedar completamente asentada y que “algunos trabajos podrían no regresar”, e insiste en la necesidad de reformas estructurales que mejoren la productividad, eterna asignatura pendiente no solo del gigante sudamericano sino de todo el bloque. Nota publicada originalmente en Diario El País.