La imposición de un arancel del 30% por parte de Colombia a productos ecuatorianos impacta directamente a cerca de un tercio de las exportaciones no petroleras hacia ese país, uno de los principales socios comerciales del Ecuador. La medida, oficializada mediante decreto el 23 de febrero y vigente desde el 24 de febrero de 2026, abarca 73 subpartidas y modifica las condiciones de acceso para múltiples productos clave. En términos económicos, los nuevos aranceles cubren aproximadamente USD 5,25 millones en exportaciones semanales hacia el mercado colombiano, equivalente al 32% del valor total exportado en ese período. El mayor impacto se concentra en el sector agrícola y agroindustrial, que representa el 59% de los envíos afectados, seguido por el sector manufacturero con el 39%, evidenciando la alta exposición de la oferta exportable ecuatoriana a este destino. También te puede interesar: Coral lanza “Coral Express” y apuesta por el formato compacto para compras rápidas Entre los productos con mayor participación en el comercio bilateral destacan aceite de palma, arroz, tubos de acero, papel corrugado, neumáticos y derivados del cacao, sectores que dependen en gran medida de la demanda regional. Adicionalmente, el decreto colombiano establece restricciones al ingreso por vía terrestre para ciertos productos como arroz, camarón, banano y hortalizas, lo que añade nuevas barreras logísticas al comercio bilateral. A pesar de este escenario, Colombia se mantiene como un mercado estratégico para Ecuador. En 2025, las exportaciones totales hacia ese país alcanzaron USD 886 millones, con un crecimiento del 4% frente al año anterior, mientras que las exportaciones no petroleras sumaron USD 865 millones, reflejando un incremento del 3%. Estas cifras confirman la relevancia del mercado colombiano dentro de la estrategia de diversificación exportadora del país. La medida plantea nuevos desafíos para la competitividad del sector exportador ecuatoriano, que ahora enfrenta mayores costos de acceso y restricciones operativas. El impacto dependerá de la capacidad de las empresas para diversificar mercados, optimizar costos y de las gestiones diplomáticas que permitan restablecer condiciones comerciales más favorables en el corto y mediano plazo.