Estados Unidos aplicará un arancel global temporal que eleva el costo de ingreso para importaciones de la mayoría de los orígenes, con excepciones específicas. La medida se implementa como una sobretasa y redefine las condiciones de acceso para países sin acuerdos comerciales vigentes, en un mercado donde la competencia se juega en centavos por kilo y en tiempos de entrega. Según Fedexpor, el impacto para Ecuador se concentra en productos que no están dentro del listado de excepciones: la sobretasa se mantiene en 15% para ese grupo y rige desde el 24 de febrero por 150 días. El efecto inmediato es financiero: presión sobre márgenes, necesidad de renegociar precios y ajustes en estrategias comerciales para sostener volumen sin perder rentabilidad. También te puede interesar: Cantones mineros impulsan el tablero comercial: Yantzaza y El Pangui escalan en el ranking de ventas 2025 El contexto comercial dimensiona el riesgo. En 2025, según Fedexpor, las exportaciones ecuatorianas hacia Estados Unidos sumaron USD 6.830 millones. Al mismo tiempo, el componente no petrolero creció con fuerza: USD 6.570 millones (+30%) y, dentro de este, USD 6.022 millones en exportaciones no petroleras no mineras (+31%). Del total no petrolero no minero, el 39% se mantiene excluido de la sobretasa, mientras que el 61% queda sujeto al recargo, a la espera de que avance una negociación de acuerdo. Eso implica que parte de la canasta conserva competitividad relativa, mientras otra parte absorbe el golpe de costos en plena temporada de pedidos. En el detalle por producto, el camarón —uno de los líderes de la canasta no petrolera hacia ese mercado— no está exceptuado, por lo que afronta el 15% de recargo. En cambio, líneas como cacao en grano y banano aparecen exceptuadas, preservando mejores condiciones de acceso. Otros rubros, como flores y conservas, registran cargas totales superiores al 20% al sumarse aranceles previos.