Los déficits son los mayores registrados desde la Segunda Guerra Mundial, y solo el año pasado los bancos centrales suministraron más liquidez que en los 10 años previos. Esto ha sido absolutamente necesario: las investigaciones del FMI indican que, si las autoridades no hubieran actuado, la recesión del año pasado, la peor en tiempos de paz desde la Gran Depresión, habría sido tres veces más grave. ➤ Ver también: El FMI mantendrá en el 6% su previsión de crecimiento global este 2021 Esa era la situación; pero ¿hacia dónde nos dirigimos ahora? En el año que viene, a medida que produzcan más vacunas, que más gente las recibe y que las economías vayan reabriéndose gradualmente, las autoridades tienen que dar un golpe de timón fundamental, para pasar del rescate económico frente al colapso a la ejecución de reformas en pro del crecimiento con el fin de consolidar las economías para el futuro. Sabemos que algunas de las reformas en favor del crecimiento fueron aplazadas, o hasta revertidas, y que eso ha dejado algunas cicatrices económicas. A causa de la Covid-19, el mundo sufrió una pérdida del producto de USD 15 mil millones con respecto a lo que el FMI preveía en enero de 2020. La misma energía que se está invirtiendo en la vacunación y los planes de gasto para la recuperación también debe destinarse a la adopción de medidas que fomenten el crecimiento para recuperar la pérdida de producto. Se debe recurrir a mecanismos reforzados de reestructuración de la deuda para agilizar la resolución de empresas no viables y canalizar la inversión hacia nuevas ideas y empresas. La intensificación de políticas laborales activas, como la supervisión y el respaldo de la búsqueda de empleo y la reconversión laboral, debe ayudar a los trabajadores encontrar plazas en sectores dinámicos de la economía. La mejora de los marcos de competencia— tema de activo debate en estos momentos en Europa y Estados Unidos— y la reducción de las barreras de entrada a sectores anquilosados deben garantizar que las empresas no estén cercadas por los obstáculos en los que tropezaron las autoridades de antaño. Hacia un futuro más próspero Aprovechar este momento para ejecutar algunas de estas difíciles reformas quiere decir que los estímulos monetario y fiscal que aún están fluyendo han de servir como trampolín hacia un futuro más próspero y sostenible, y no como una mera ayuda para retornar a una versión convaleciente de la economía previa a la Covid-19. Si se aprovecha la oportunidad podrían lograrse varios años de sólido crecimiento tras la pandemia y de mejoras de los niveles de vida. El FMI estima que las reformas integrales que impulsen el crecimiento en los mercados de productos, laborales y financieros podrían elevar el crecimiento anual del PIB per cápita en más de un punto porcentual en las economías de mercados emergentes y en desarrollo en la próxima década. Estos países estarían en condiciones de aumentar al doble el ritmo de convergencia hacia los niveles de vida de las economías avanzadas con respecto al ritmo observado en los años previos a la pandemia. ➤ Leer la noticia completa Fuente: FMI