Este repunte no solo devuelve a la compañía de Cupertino al primer lugar en el mercado chino, sino que refuerza su posición frente a competidores locales como Huawei, Xiaomi y Oppo, que venían ganando terreno en un ecosistema cada vez más nacionalizado. También puedes leer: Meta invierte USD 14.300 millones en Scale AI y ficha a su CEO, un genio de 28 años, para construir una superinteligencia China y EE. UU.: los pilares de la resiliencia El crecimiento global de Apple en este periodo ha sido impulsado por una recuperación simultánea en sus dos principales mercados: China y Estados Unidos. A esto se suman avances de dos dígitos en regiones clave como India, Japón y Oriente Medio, consolidando un trimestre prometedor para la tecnológica en medio de una desaceleración general en el sector. La cifra es aún más significativa si se considera que, según cálculos de la Academia China de Tecnología de la Información y las Comunicaciones (CAICT), los envíos de teléfonos extranjeros apenas crecieron un 0,5% interanual en abril. En ese contexto, el avance de Apple en volumen y cuota de mercado resalta aún más. ¿Descuentos como estrategia defensiva? La estrategia de Apple en China ha incluido rebajas agresivas de precios: las plataformas de comercio electrónico locales ofrecieron descuentos de hasta USD 351 (2.530 yuanes) en los modelos iPhone 16 durante mayo. Esta táctica, poco habitual para la firma, evidencia su intención de defender cuota frente a la creciente presión competitiva local, sin comprometer totalmente su posicionamiento premium. Para Ivan Lam, analista senior de Counterpoint Research, “el rendimiento del iPhone en el segundo trimestre parece prometedor, pero como siempre, las fluctuaciones están condicionadas por dos mercados: Estados Unidos y China”. La frase resume el equilibrio delicado que enfrenta Apple, atrapada entre mercados clave que también representan los mayores focos de incertidumbre. También te puede interesar: Elon Musk pierde UD 34.000 millones de su fortuna en un solo día, tras la pelea con TrumpTecnología y diplomacia económica El caso de Apple vuelve a poner sobre la mesa el cruce entre tecnología y geopolítica. A medida que Washington y Beijing intensifican su pugna tecnológica, el desempeño de empresas multinacionales como Apple depende cada vez más de su capacidad para adaptarse a reglas cambiantes, preferencias locales y escenarios comerciales cada vez más fragmentados. En un mundo post-COVID marcado por cadenas de suministro tensas y nacionalismo industrial, los gigantes tecnológicos ya no compiten solo por innovación, sino también por diplomacia comercial y adaptabilidad estratégica.