En Guayas, detrás de algunos de los helados más emblemáticos del país, opera una planta cuyo nombre contrasta con el clima del litoral: Antártida. Para The Magnum Ice Cream Company (TMICC), es más que un centro de producción: es “la fábrica de la felicidad”, como la describe Orlando Colombo, gerente general de la compañía, durante la visita de Ekos. Desde estas instalaciones se elaboran marcas que forman parte de la memoria de varias generaciones, como Pingüino, Magnum y Cornetto. La operación combina historia, tecnología y una red logística que llega a todo el Ecuador. Más de 70 años de historia La historia comenzó con el empresario ecuatoriano Edmundo Kronfle Abbud. Tras viajar por Europa, regresó con la idea de fabricar helados en Guayaquil y distribuirlos mediante heladeros, conocidos como “canillitas”. En 1953 fundó Pingüino, que se convertiría en una de las marcas más reconocidas del país y que, en 1996, fue adquirida por Unilever. También te puede interesar: Lorena Moya es reconocida como una de las líderes más inspiradoras de Europa y Latinoamérica Ese legado permanece en productos como Polito, Choco Empastado, Gemelos, Sánduche y Casero. “Pingüino tiene una conexión emocional muy profunda con el país”, afirma Colombo. Preservar esa historia, explica, no significa vivir de la nostalgia. “Cuidar ese legado es nuestra misión, y ello implica mantener la esencia de la marca, pero también innovar constantemente en productos, experiencias, comunicación y tecnología”. En 2024, el negocio inició su separación de Unilever para convertirse en The Magnum Ice Cream Company. Colombo aclara que no se trató de una venta ni de una medida de emergencia, sino de una decisión estratégica para responder con mayor velocidad a una categoría estacional, emocional y altamente competitiva. “Esta no es una historia de ruptura. Es una historia de enfoque, ambición y liderazgo”, sostiene. “TMICC existe para ser la mejor compañía de helados que el mundo haya visto”. Diversas líneas de producción La planta Antártida dispone de cinco líneas capaces de fabricar paletas moldeadas y extruidas, conos, formatos familiares en pote, tortas heladas —únicas en el país— y productos para heladerías. “Nuestra planta opera con tecnologías de clase mundial que nos permiten fabricar prácticamente todas las categorías y formatos de helado que existen en el mercado”, explica Colombo. La capacidad instalada permite cubrir la demanda nacional, aunque el objetivo trasciende el volumen. “Nuestro foco está en garantizar flexibilidad, eficiencia y los más altos estándares de calidad”. La operación se apoya en centros de almacenamiento ubicados en Guayaquil y Quito, además de una cadena de frío que conserva los productos en condiciones adecuadas hasta su llegada al punto de venta. La compañía también digitalizó su red comercial mediante “Don Pingüino”, un asistente virtual que actualmente procesa ocho de cada diez pedidos. De Guayas a 221 cantones “Antártida es un eje estratégico para nuestra operación nacional y regional”, señala Colombo. Desde Guayas, TMICC abastece los 221 cantones del país y exporta Magnum, Cornetto y el tradicional Sánduche de Pingüino a Venezuela. Colombia, por su parte, recibe productos Magnum fabricados en Ecuador. La operación genera más de 2.200 empleos directos e indirectos. “Pocas categorías de consumo tienen una huella tan extendida en el territorio ecuatoriano”, destaca el Gerente General. Calidad y sostenibilidad La planta Antártida cuenta con la certificación FSSC 22000, aplica Buenas Prácticas de Manufactura y gestiona el agua bajo los parámetros de la norma INEN 1108. En materia ambiental, gestiona el 100 % de sus residuos, reutiliza más del 50 % y reporta cero desechos enviados a rellenos sanitarios. Además, la compañía afirma haber reducido en un 37% su huella de carbono durante los últimos tres años e incorporó una flota de camiones eléctricos para sus operaciones de preventa. Un mercado con espacio para crecer El consumo per cápita de helado en Ecuador alcanza los 1,7 litros al año. En el primer trimestre de 2026, a nivel global TMICC creció un 4,5 %, con cerca de tres puntos impulsados por el volumen. Desde la planta Antártida, la compañía busca fortalecer su presencia nacional y ampliar su alcance regional, combinando legado, innovación y eficiencia bajo una visión: “La vida sabe mejor con helado”.