Andrea Aguilera Paredes, modelo y reina de belleza ecuatoriana coronada Miss Supranacional 2023, nació en Ventanas, Ecuador en una familia humilde pero laboriosa, arraigada en sólidos valores y principios. “Mi mamá siempre se esforzó al máximo para darme la mejor educación posible y cultivarme en el creer, soñar y fijarse metas”, menciona. Cuando Andrea cumplió 12 años, se trasladó con su familia a Quito para continuar sus estudios. Se formó como una estudiante brillante que inicialmente aspiraba a estudiar medicina. Sin embargo, su madre siempre la alentó a participar en concursos de belleza desde temprana edad. A los 16 años, se presentó como candidata a reina de Quito y logró la victoria. Este glorioso triunfo no sólo desencadenó un torrente de nuevas oportunidades laborales, sino que también catalizó su crecimiento personal y le permitió apoyar diversas labores sociales. También te puede interesar: Liga femenina de Freestyle: Rap por el empoderamiento femenino Acciones filantrópicas Desde el inicio de su reinado, Andrea se comprometió plenamente con actividades sociales, participando activamente en maratones y eventos benéficos, como la Teletón 2018 en Ventanas, donde logró recaudar fondos para donar útiles escolares. “Estoy muy orgullosa de haber contribuido a la educación, que considero fundamental para el desarrollo de nuestra sociedad”. Aguilera siempre tuvo el deseo de crear una fundación, pero el camino hacia ello y el apoyo necesario fueron desafiantes, aunque sigue siendo una de sus metas principales. El título de Miss Supranacional le brindó la oportunidad de convertirse en embajadora de Zazacahua, una fundación japonesa dedicada a la lucha contra la lepra. En este rol, viajó a países como Brasil, Perú y otros, para concienciar sobre esta enfermedad y brindar apoyo a quienes la padecen. Además, participó en proyectos más pequeños, como la siembra de árboles en Indonesia, España, y visitó orfanatos en la República Checa y Camboya. “Aunque estas acciones pueden parecer insignificantes, aprendí que cualquier acto, por pequeño que sea, puede marcar la diferencia y alegrar a alguien”. Finalmente, Andrea destaca los elementos de la solidaridad, la fijación de metas y el poder de la empatía para construir grandes cambios y progresos en la sociedad. ”Por ejemplo, podemos donar cemento para construir una casa o simplemente proporcionar una canasta de comida, un poco de arroz, o suministros escolares. Cualquier cosa que tengamos a nuestra disposición es suficiente para cambiar la vida de alguien”.