Analizar el portafolio de inversiones para impulsar los créditos es uno de los primeros retos que tienen los bancos que se sumaron a la NZBA, alianza auspiciada por la Iniciativa Financiera del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP FI, por sus siglas en inglés), integrada por más de 491 instituciones financieras mundiales, incluyendo los bancos ecuatorianos. María Eugenia Sosa, Coordinadora Regional de UNEP FI, señaló que con la alianza, las instituciones financieras tienen una metodología para mirar su portafolio de inversiones y construir metas que apunten a una banca cada vez más comprometida con la lucha contra el cambio climático, algo que los bancos ecuatorianos ya lo vienen haciendo desde hace algunos años. Una de ellas, y como señala el Acuerdo de París, es detener el calentamiento global a 1,5 grados celsius. Pero el cambio climático tiene otras consecuencias. El FMI, en la publicación “No hay Tiempo que perder”, de septiembre de 2021, establece que si no se controla el cambio climático, podría desplazar a cientos de millones de personas y aumentaría la probabilidad de conflictos. El multilateral añade que “las economías con altas emisiones de carbono dependen de empleos que podrían desaparecer en el futuro para reducir la contaminación. Se perderán empleos e ingresos, lo que llevará a muchos a la pobreza, y cuanto más se retrase la descarbonización, más descontrolados serán los shocks en el futuro”. Mover el negocio bancario hacia la descarbonización representa un gigantesco reto, más en economías emergentes donde la explotación de materias primas y de recursos naturales es clave para el desarrollo. Al respecto, ¿cuál es el perfil de los bancos en Sudamérica, en concreto? Sosa explica que el portafolio se compone de inversiones en petróleo y gas; en empresas dedicadas a la agricultura, al transporte y energía. Con ese panorama, muchos bancos de la región y de Ecuador trabajan en “un mix de productos” que apuntan a impulsar proyectos de energías más verdes. “Ante esa situación, los bancos en Ecuador ya miden la huella de carbono de su portafolio y trabajan en metas, incluso en nuevos productos como bonos verdes. El compromiso de los bancos ecuatorianos es muy relevante”, dijo Sosa. Para lograrlo, los manuales de los Principios de Banca Responsable de UNEP FI señalan la necesidad de que las instituciones bancarias faciliten a sus clientes créditos para impulsar proyectos de energía renovable, eficiencia energética e inversiones agrícolas inteligentes. Según la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (Asobanca), en 2020, la banca privada colocó USD 200 millones en créditos verdes y en 2021, la cifra creció a USD 312 millones, que fueron destinados a los sectores de transporte, construcción, acuacultura, agroforestal y producción industrial. Responsabilidad de los clientes A nivel global, los clientes de la banca tienen la posibilidad de preguntar a las instituciones financieras si su dinero es invertido en una economía más justa, sostenible y verde. “Me parece empoderador de que una persona pueda preguntar al banco qué se está haciendo con su dinero”, dijo Sosa. La buena noticia, es que ya hay bancos en Ecuador que implementan estas alternativas para sus clientes. Los clientes de la banca también deben impulsar la reducción del calentamiento global y deben “conectarse con las empresas” para que creen productos con cero emisiones. Otra alternativa para ayudar a reducir las emisiones de carbono ocurre cuando las personas impulsan cambios alimenticios y de convivencia más sostenibles. El camino hacia las emisiones cero La Agencia Internacional de la Energía (AIE) publicó su informe “Cero Emisiones Netas para 2050” donde plantea alternativas para descarbonizar la economía. El informe se centra, principalmente, en el campo de la energía, que es la llave para descarbonizar la economía mundial, por medio de nuevas políticas, tecnologías y cambios de conducta: las emisiones relacionadas con la energía son responsables de unas tres cuartas partes de las emisiones totales de dióxido de carbono (CO). El informe reconoce que los gobiernos y las entidades financieras, por ejemplo, deben actuar de inmediato y con decisión para poner fin al consumo de combustibles fósiles y transitar hacia fuentes de energía renovables: solar y eólica. La AIE propone los siguientes cambios para descarbonizar la economía: Edificios: Prohibir la venta de calderas a carbón para 2025; reacondicionar los edificios hasta 2050 e impulsar la demanda de calefacción por medio de bombas de calor. Transporte: Impulsar la venta de vehículos eléctricos y reducir la venta de automóviles con motores de combustión interna; además, reducir las emisiones en el combustible de aviación. Industria: Ampliar las tecnologías limpias en la industria pesada, la venta de motores eléctricos y reducir emisiones en la producción. Electricidad y calefacción: No permitir la creación de nuevas plantas de carbón; impulsar las energías solar y eólica; y la salida gradual de todas las centrales eléctricas a carbón y a petróleo. Finalmente, Sosa considera que, para estos cambios, las instituciones financieras del mundo deben impulsar políticas públicas para incentivar la creación de nuevas líneas de crédito con el fin de descarbonizar los portafolios de inversiones, algo que ya se ha iniciado en el Ecuador. Por _ Wilmer Torres Peña, Especialista en Gestión de Contenidos en la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (Asobanca).