Por _ Sofía Chávez Tamayo Ana Patricia Botín en septiembre de 2014 supo que su vida cambiaría 180 grados y desde antes, como entrenamiento, optó por labrar una carrera bancaria casi impecable bajo tres reglas: no dar nada por sentado, trabajar más duro que tus jefes y hacer tu propio camino. Tras el shock que supuso la muerte de su padre, Emilio Botín, quien dirigió Banco Santander durante 28 años y fue su directivo desde hace 50, fue nombrada por unanimidad como su sucesora. Desde aquel momento decidió que la llamen Ana y se puso sobre sus hombros reemplazar su figura paterna, pero desde su visión y estilo propios como mujer de negocios que es. Para ese momento, Ana ya sumaba 26 años trabajando en la entidad. Presidió Banesto y el banco en el Reino Unido, también participó en el desarrollo de la expansión por Latinoamérica. Santander era su casa. A diferencia de su padre, quien tomaba una decisión revolucionaria cada seis meses. Ella no. Ana prefiere la tranquilidad y darse un buen tiempo para escuchar a sus colaboradores, menuda tarea si se conoce que en las filas de Santander hay más de 200 mil personas y su impacto se riega por 10 países y casi 14.000 oficinas. Como es una mujer aferrada al orden, implantó las town hall meetings, las asambleas donde los trabajadores del banco pueden charlar con ella (hay acceso a las 150 primeros que se anotan en la intranet del grupo). PENSAMIENTOS Y ACCIONES DE LA BANQUERA > Feminismo autosuficiente, carta abierta de Ana Botín.> Su primera entrevista para TV desde que asumió el cargo de CEO.> La Presidenta de Santander, discute la decisión del banco español de invertir € 20.000 millones en tecnología en los próximos cuatro años.> Botín explica la compra del Banco Popular por el Santander.> La banca responsable. El lema de esta mujer que le apasiona el golf y la ópera -y del banco- es hacer las cosas de una manera “sencilla, personal y justa”. Esa visión se transportó a cada paso: a la estrategia basada en la atención y captación de clientes y a la innovación digital, en detrimento de la política de adquisiciones y grandes operaciones financieras del pasado. Las consecuencias, estar dentro del top 10 de las mujeres más poderosas del mundo y dirigir una de las entidades financieras más sólidas de Europa. “En 2018 hemos alcanzado unos resultados excelentes porque los hemos conseguido creciendo los ingresos, manteniendo los costes, básicamente planos, y mejorando la rentabilidad”, ha dicho a la prensa. “Lo importante es cómo lo hemos logrado: aumentando el número de clientes vinculados y digitales, lo que ha llevado que para los accionistas tendremos un crecimiento de doble dígito, 11% en el beneficio por acción. Todos estos logros son posibles gracias a las 200.000 personas que trabajan en Banco Santander”. Ana, la amante del comer sano, del yoga y del deporte, a sus 58 años tiene la certeza que el deber de la banca es apoyar más y mejor a los emprendedores de todo tamaño. Para ella, los bancos son las arterias de la economía. Santander es un caso de estudio, tiene 162 años de vida, y los últimos 50 ha entregado dividendos a sus accionistas. Por eso cuando le preguntan qué es lo más difícil de su trabajo, la alta ejecutiva responde: “hallar el equilibrio entre tener un equipo y las personas en el banco que tienen un trabajo interesante y que les tratamos de manera justa, de igual forma con los clientes a los que apoyamos y con los accionistas a los que damos dividendos”. El otro reto de la banca es ser un catalizador para que la investigación científica se convierta en trabajo y ese proceso, para Ana, se da en las aulas universitarias. A ello se suma la transformación digital que ha modificado las estrategias de Santander. En cinco años de gestión, Ana Botín demostró su valor. Durante sus primeros meses de gestión renovó la cúpula directiva, una suerte de gerontocracia que sustituyó por personas de máxima confianza nacidas a partir de la década de los sesenta. De hecho, ella y el consejero delegado José Antonio Álvarez son los más veteranos. EL CAMINO HACIA LA BANCA RESPONSABLE En el ADN de Santander, gracias a su CEO, hay un nuevo pilar: los objetivos de banca responsable están al mismo nivel que sus beneficios económicos, así se indicó es su último reporte de resultados semestrales, publicado el 23 de julio. La mayor entidad financiera de Europa por capitalización y una de las mayores de América ha explicado que sus actividades dan el mismo peso e importancia a las explicaciones sobre qué se está haciendo y se va a hacer en banca responsable, que a los propios resultados económicos. “De hecho, los objetivos de banca responsable revelados por el Santander constituyen el compromiso más ambicioso que se conoce en el sector financiero internacional, y uno de los mayores entre las grandes corporaciones internacionales de todos los sectores. El banco se ha fijado 10 objetivos tangibles y evaluables periódicamente, que desde ahora serán perseguidos e informados por la entidad. Son objetivos relativos a inclusión financiera de las personas más vulnerables, lucha contra el cambio climático, proyectos sociales en todos los países donde opera, igualdad de género, becas para educación o condiciones laborales para los empleados. Entre tales objetivos, están, por ejemplo, la dotación de financiación por valor de 220.000 millones de euros hasta 2030 para proyectos medioambientales, la inclusión financiera de 10 millones de personas hasta 2025, ayudas sociales para otros 4 millones en los dos próximos años y 200.000 nuevas becas hasta 2021”. Según Ana Botín, “tenemos la firme convicción de que debemos usar nuestra posición como uno de los mayores bancos del mundo para ayudar a más personas y empresas a progresar, y para generar beneficios con una misión". En efecto, Santander ha sido reconocido como uno de los bancos más sostenibles del mundo: se sitúa en tercer lugar entre los bancos globales en el Dow Jones Sustainability Index. Santander es también uno de los principales bancos de financiación verde: facilitó cerca de 50.000 millones de euros entre 2015 y 2018. Además, en 2018 el banco impartió educación financiera a más de 360.000 personas en todo el mundo y apoyó a más de 270.000 microemprendedores en Latinoamérica. El progreso que haga el banco para lograr sus objetivos de banca responsable se publicará en su informe anual de ahora en adelante. Acceso digital Santander España prevé superar este año la cifra histórica de 1.000 millones de accesos de clientes a través de los canales digitales. Tras tres años de crecimiento sostenido en clientes digitales y en accesos a través de banca móvil (app) y banca online (web), la entidad ha incrementado los accesos en un 45% en un año. Así, cada mes se producen 83,3 millones de visitas virtuales a las oficinas de Santander España por medio de las apps y sus servicios de banca en línea. El evidente liderazgo se sustenta en cifras como: 4,8 millones de clientes digitales en 2018 y un porcentaje de digitalización "igual o superior" al de sus principales competidores, según el último estudio de FRS Inmark. Estas cifras representan un crecimiento de 1,5 millones de clientes digitales en dos años y medio y un aumento de casi 20 puntos en el porcentaje de digitalización. Así marchan los días para Santander bajo el mando de Ana Botín.