Por. Álvaro Sánchez, El País Si alguien despertara del coma tras un año dormido y tuviera como única fuente de información económica la evolución de las Bolsas estadounidense y alemana, diría que ha sido un año aceptable. No espectacular, pero con ganancias, algo que no siempre sucede. Aunque parezca imposible tras todo lo sucedido, el S&P 500 y el Nasdaq en Nueva York, y el Dax 30 en Berlín rondan máximos históricos estos días. La pandemia parece no haber existido para ellos, como si la economía real agrandara su desconexión de los mercados. Tampoco lo parece para un puñado de compañías y activos que han ido mucho más allá de aguantar el tipo: se han visto catapultadas por los cambios de hábitos propiciados por el virus. Amazon Al empezar 2020, el gigante del comercio digital ya era un monstruo que ingresaba más de 250.000 millones de euros anuales —el equivalente a nueve veces lo que la española Inditex—, y ganaba más de 10.000 millones. La pandemia, pese al gasto en material de protección llevado a cabo por la compañía de Jeff Bezos para proteger sus instalaciones y empleados, no ha hecho sino acrecentar ese dominio: en el segundo trimestre del año los beneficios doblaron los del mismo periodo del año anterior, y en el tercero los triplicaron. La clave es simple: los confinamientos han aumentado el tiempo que los consumidores pasan en casa, haciendo crecer las ventas por Internet, y ningún competidor tiene un catálogo mayor y es capaz de entregar algo en menos tiempo que Amazon. La respuesta a ese poder cada vez más incontestable no ha tardado: las alcaldesas de París y Barcelona han llamado públicamente a boicotear a la empresa, y han surgido iniciativas paralelas que llaman al cliente a optar por alternativas locales. Zoom Es de esperar que en algunos inversores del servicio de videollamadas Zoom, sus movimientos provocaran sentimientos encontrados. La plataforma llegó a desplomarse más de un 25% en Bolsa en solo dos sesiones después de que Pfizer anunciara la efectividad de su vacuna. El éxito de su plataforma depende de que reuniones de trabajo, amigos o familia sigan siendo a distancia a través de la pantalla, con lo que sus movimientos han seguido una lógica inversamente proporcional a la crisis sanitaria: cuanto peor, mejor. Las perspectivas de que en 2021 las vacunas puedan poner coto a la pandemia no han hecho, sin embargo, que retroceda a la casilla de salida. Sus acciones ganan este año más de un 400% ante la perspectiva de que un cambio de hábitos permanente en el que el teletrabajo sea mucho más habitual que antaño. Las cifras muestran que el ascenso de Zoom ha sido fulgurante: en todo 2019 tenía dos millones de usuarios activos, una cifra que ya había superado en los dos primeros meses de 2020. En el mes de abril, sus llamadas de fin de semana ya se habían multiplicado casi un 2.000%. La compañía vale hoy USD 100.000 millones. Plataformas de streaming El éxito de Netflix durante los meses de confinamiento puede explicarse en un suceso: el comisario europeo de Mercado Interior, Thierry Breton, llegó a llamar al consejero delegado de la plataforma, Reed Hastings, para pedirle que redujera la calidad de sus vídeos ante el temor de que Internet colapsara y se provocaran cortes en la conexión. La operadora aceptó. Como ella, sus competidores Amazon Prime, HBO y Disney Plus han multiplicado sus usuarios.Durante el confinamiento, esta última llegó a estrenar la película Mulan exclusivamente en su plataforma, esquivando el tradicional paso por los cines, lanzando el mensaje de que las salas han dejado de ser imprescindibles en su estrategia. El bitcoin Antes del 16 de diciembre, la controvertida moneda virtual nunca había pasado de USD 20.000 dólares. En máximos históricos, este sábado ha llegado incluso a rebasar la barrera de los USD 30.000. Mientras críticos como el célebre economista norteamericano Nouriel Roubini siguen calificando a la moneda virtual de estafa, la entrada de inversores institucionales ha ayudado a elevar su precio, altamente volátil. Sus valedores lo defienden como un nuevo valor refugio en sustitución del oro frente a un posible regreso de la inflación por la oleada de estímulos.