Esta Navidad será distinta para Amanda Lucía, una menor de 15 años, que padece parálisis cerebral. La pequeña Lucy o la ‘Jefecita’, como le dicen en su casa, aparenta tener menos años. Es muy cercana a su madre y le gusta tomar el sol en el patio de su casa en su silla de ruedas. Por primera vez, ella y su progenitora celebrarán estas fiestas en casa propia, la cual estará adaptada a sus necesidades. Esto gracias a la donación anual que realiza el programa ‘Una Navidad Diferente’. La iniciativa la lleva adelante Mutualista Pichincha. Los casos los identifica la Fundación Bien-Estar, organización que planifica la política de responsabilidad social de la institución financiera. Los casos contemplan a familias con menores de edad en extrema vulnerabilidad o discapacidad severa, para analizarlos y, de cumplir los requisitos, puedan ser los beneficiarios de la vivienda anual que se entrega. En esta oportunidad, la situación de Lucy llegó a conocimiento de Fundación Bien-Estar, a través del Patronato Municipal de Salcedo. Martha Coronado, madre de la menor, tiene 55 años y es comerciante informal de animales de corral. Los ingresos que percibe, cada 15 días, apenas le sirven para cubrir los servicios básicos. Los gastos de alimentación y medicina los solventa con ayuda pública. Gracias al apoyo de un familiar, ambas se alojaban en la habitación de una vivienda rústica, que se encuentra en malas condiciones, completamente deteriorada y que no presta ninguna facilidad para sus habitantes. Por las condiciones de pobreza y tras un fuerte sismo en la zona, el riesgo de un colapso estructural es altamente probable, lo que ponía aún más en peligro a la pequeña y a su madre. La nueva vivienda, en cambio, sismorresistente y está adaptada a las necesidades especiales de las dos. Lucy está afectada por parálisis cerebral, no puede ver y tiene el 99% de discapacidad física. Su madre tiene un 83% de discapacidad visual.También te puede interesar: Imptek impulsa la responsabilidad social en Tolontag “Cumplir el sueño de los ecuatorianos, de tener una casa propia siempre ha sido la prioridad y la razón de ser de Mutualista Pichincha, durante sus 62 años de vida institucional. Es por eso que ejecutamos, con gran compromiso, esta política de responsabilidad con la comunidad. Nuestro objetivo es que esta familia ahora tenga ‘Una Navidad Diferente’ y que cumpla uno de los anhelos más preciados que tenemos los seres humanos, el de tener una casa propia, tener una vivienda digna. Esta campaña es más que entregar un inmueble, es dar seguridad al hogar de Amanda Lucía y Martha; es brindar la oportunidad de una mejor calidad de vida, a pesar de la dura situación que enfrentan; es abrir la posibilidad de que más manos se junten para ayudarlas”, comenta Natalia Garzón, encargada de la política de Responsabilidad Social de Mutualista Pichincha. ‘Una Navidad Diferente’ lleva 12 años, de manera consecutiva, cumpliendo el sueño de tener una vivienda propia, a varios niños y jóvenes en estado de vulnerabilidad, por su situación económica y por padecer discapacidades severas o enfermedades catastróficas. En ese tiempo, Mutualista Pichincha ha donado más de 60 viviendas a personas vulnerables de Pichincha, Cotopaxi, Santo Domingo, Guayas y Manabí, entre otras provincias, a través de aliados estratégicos locales que aportan perfiles de posibles beneficiarios. “Soñaba con poder darle una casita a Lucy para vivir tranquilas. Siempre decía que en algún momento lo voy a conseguir, pero era muy difícil. Ahora vea, mi Lucy ya tiene casita, para que se sienta bien, para nosotras esta casita nos da esperanzas”, expresó Martha. Una casa a la medida de las necesidades La vivienda de Martha y Lucía se construyó con el sistema Casa Lista, que consiste en paredes portantes de hormigón y perfiles de acero liviano galvanizado, que la hace sismorresistente y brinda seguridad ante una emergencia de este tipo. Cuenta con espacios que responden a sus necesidades de movilidad. Por ejemplo, el baño está diseñado para ingresar con silla de ruedas y facilitar el aseo diario de Amanda Lucía. La sala, cocina y habitación son espacios abiertos para evitar obstáculos. Se ha pensado para ellas en un porche en el que puedan disfrutar de la naturaleza que las rodea. Por la irregularidad del terreno, la casa cuenta con una rampa de acceso para silla de ruedas, la misma que también sirve de protección ante inundaciones. El domicilio incluye un tanque biodigestor para tratar las aguas negras, debido a que el sector no cuenta con servicio de alcantarillado.