Al final del día, un mínimo de dos mascarillas por ciudadano, 5 gramos de plástico, acaban en el cubo de la basura de restos que van al vertedero. Si sumamos el uso que en todo el mundo se da a estos productos de higiene personal, cada mes el medioambiente asume la presencia de 350 toneladas de este desecho no reciclable. Las mascarillas han pasado de ser un producto de uso exclusivo por el personal sanitario a estar presente en todos los hogares, por lo que la pregunta inevitable que surge es cómo podemos eliminar este residuo. Los científicos han llevado a cabo estudios e investigaciones para intentar dar respuesta a esta pregunta. El objetivo es conseguir un enfoque colaborativo multidisciplinario para luchar contra la pandemia y reducir los riesgos ambientales asociados con la eliminación de equipos de protección personal (EPP) usados. También te puede interesar: Apple permite que los iPhone realicen el reconocimiento facial de usuarios con mascarilla La primera propuesta para reciclar las mascarillas es usarlas con otros materiales de desecho en las construcciones civiles. Esta puede ser una medida que además de ser efectiva, puede permitir crear pavimento más resistente. Los expertos hicieron un estudio con respecto a esta alternativa y aseguran que introducir mascarillas trituradas no solo aumentó la resistencia y la rigidez del material, sino que también mejoró la ductilidad y la flexibilidad de las mezclas. La segunda forma de darle una nueva vida útil a las mascarillas que ya hemos usado es transformar este residuo en combustible. La empresa Nantek ha ideado un sistema para hacer este proceso. Carlos Uraga, fundador de esta compañía, explica que su empresa desarrolló un sistema químico que permite convertir el plástico en combustible de segunda vida e hidrógeno. El resultado se vende principalmente a la industria del transporte, así como a la de gas y generación de combustibles. Y la tercera alternativa es que los municipios de las ciudades tengan un contenedor especial para estos residuos no solo para evitar posibles contagios e infecciones sino que también para tener una mejor gestión del reciclaje. Una vez en las plantas de reciclaje, las empresas deberían ser capaces de separar las mascarillas y enviarlas a estas plantas de tratamiento especial. Fuente: Diari de Tarragona