Alfredo Escobar, Nos Visitó
Un CEO de nueva generación, así es el principal ejecutivo de Claro, quien comparte sus estrategias.
| El Chief Executive Officer (CEO) es por naturaleza un ser con un elevado sentido de supervivencia, con los cinco sentidos agudizados y con una premisa incorruptible en su cerebro: no dejarse vencer. Por tanto, ser CEO es una tarea menuda. Alfredo Escobar, Presidente Ejecutivo de Claro Ecuador, lo sabe bien, así como del peso e influencia de su cargo sobre los más de 2 400 colaboradores con los que cuenta la empresa en la geografía nacional y de los más de 11 millones de usuarios. Desde enero de 2009, es CEO de la compañía. Su visión clara del negocio de las telecomunicaciones y sus aspiraciones fueron los elementos clave en un nuevo encuentro en Ekos, junto a Mauricio Morillo, Vicepresidente de la Corporación. Una cultura construida con el ejemplo Escobar es un respetuoso de la cultura construida por Carlos Slim, uno de los empresarios más importantes a nivel mundial y la cabeza del Grupo Carso (con influencia en sectores como telecomunicaciones, servicios financieros, infraestructura y construcción, industrial, comercial, minería e inmobiliario). Hablamos de productividad y eficiencia. Justamente este grupo, hoy por hoy, se ha enfocado en una estrategia de comunicación efectiva, con mayor gestión corporativa y no individualista. En Claro Ecuador, el ADN de esta cultura organizacional se lo impregna gracias a la gestión de este joven ejecutivo. Para llegar a ser CEO, Alfredo Escobar gestó una trayectoria donde descubrió que lo fundamental era entender la filosofía de la empresa y generar -puertas adentro confianza. “Hay que conocer el negocio de ´pe a pa´”, asegura. | ||
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| “Tenemos una estructura circular donde el cliente y las áreas del contacto al cliente están en el centro. Y el resto, holísticamente, construye la cadena de valor”. La decisión de Alfredo Escobar, sin duda, es mandatorio y tiene su razón de ser, esto debido a que Claro es una empresa de servicios masivos, que funciona en tiempo real y que se mueve en una cultura de la inmediatez en las respuestas. “Si no empoderas a la gente con la estructura necesaria y con herramientas perdiste la ola del negocio”, dice. Conciencia y sencillez: la filosofía de su trabajo Claro Ecuador funciona y se mide a través del llamado Sistema de Administración Total donde “nos cuestionamos las responsabilidades de cada área”. Es decir, hay una mirada organizacional clara sobre la cadena de valor, la estrategia, las estructuras. El efecto real es que cada colaborador con equipo a cargo tiene la posibilidad de asumir su posibilidad de liderar. De fondo, se trata de una filosofía de trabajo. “En la organización -en su operación mundial- se busca que los CEO se involucren en el 100% de la operación. Eso es lo que comunicamos al grupo de trabajo”, relata el alto ejecutivo. En Claro, esa forma de trabajo está asumida e interiorizada en cada uno de los colaboradores (el promedio de edad en la empresa es 33 años; el promedio de antigüedad es cinco y hay una bajísima rotación). Además, Claro Ecuador cada año recibe más de 150 mil aplicaciones de trabajo. Pero esta filosofía organizacional también se nutre de una fuerte dosis de innovación disruptiva. Para muestra un botón, “nuestro programa interno INNOVA redujo el tiempo de espera de clientes de 10 minutos a cinco. Ya no existen cajeros, hay transacciones remotas y crecimos en las plazas de atención a clientes”, comenta orgulloso el CEO. En esa línea, una de las mayores innovaciones de Claro en la geografía nacional ha sido la precalificación de crédito, “el asesor ve a la persona y sabe qué productos no tiene y cuál es la línea de crédito aprobada”. A ello se suma un trato dinámico y cálido hacia los clientes. | ||
| Siempre presente Escobar es lo que podríamos llamar un CEO de la nueva generación. Es un convencido de que la comunicación debe ser una constante del negocio y que no existe una cosa más importante que estar cerca de la gente, del personal y de las oficinas. “Hay mucho dinamismo cuando te sientas a trabajar con las personas”, cuenta. Por ello, él físicamente está el 50% de su tiempo en la oficina y la otra mitad palpa de cerca las operaciones y trabaja en ideas para las futuras estrategias. Hacerlo es vital, más si se toma en cuenta lo mucho que ha mutado el comportamiento del consumidor y de la misma sociedad -más informada y digital-. Este ejecutivo, Master of Business Administration por la Universidad de Québec en Montreal (Canadá), Magister en Gestión de Mercadotecnia en ESPAE de la ESPOL, y con un Postgrado en MIT y Harvard, está muy bien acompañado por un moderno device tecnológico y se reconoce como un lector de cepa. Además, es tajante en su conclusión: “hay poco conocimiento formal, la información no se está transformado en conocimiento”. También es un ejecutivo con los pies en la tierra, “creo muchísimo en no llenarte de sensaciones negativas”. Su ancla, su familia (está casado y tiene dos hijos); su desfogue, el deporte. “A la máquina del cuerpo hay que saberla mantener y saberla llevar bien. Así como se ven los índices de la empresa, hay que ver los índices de calidad de vida”, señala el ejecutivo a la par de contar que practica el jogging, buceo y rafting. Aunque su real pasión es el básquet. |