El presentador de televisión y deportista, Alberto Astudillo es un apasionado de la naturaleza y los animales, un explorador que ha hecho de la montaña y del contacto con el entorno su mayor fuente de inspiración. Desde niño, gracias a su madre y abuelos, Alberto descubrió el Cotopaxi y la magia de recorrer los paisajes ecuatorianos, experiencias que marcaron su vida y despertaron en él un profundo respeto por la naturaleza. Su pasión por el montañismo se consolidó en la adultez. Tras participar en maratones y recorrer varias montañas ecuatorianas, Alberto inició un entrenamiento formal de alta montaña guiado por reconocidos montañistas como Carlita Pérez y Patricio Arévalo. Ha conquistado cimas emblemáticas como Cotopaxi, Cayambe, Chimborazo y Aconcagua, y sueña con llegar al Everest. A lo largo de estas aventuras ha aprendido lecciones esenciales de paciencia y resiliencia, entendiendo que la montaña exige respeto y escucha hacia sus propias reglas. “La cima no está solo en lo más alto, sino en volver a casa y poder contar tu experiencia”, afirma. Además de su amor por la montaña, Alberto es un defensor de los animales y promotor de su bienestar. Desde su primera adopción a un perrito que encontró en la calle siendo niño, hasta los recientes rescates de Manolo y Popeta, ha comprendido que cada ser vivo merece cuidado, respeto y un lugar seguro. Participa activamente en campañas y eventos como las 5K del Bienestar, donde fomenta la conciencia sobre la tenencia responsable y la protección de la fauna urbana y silvestre. También te puede interesar: Una conversación contigo: los beneficios de la meditación “Vivir en Ecuador es un privilegio; somos un país mega biodiverso y debemos aprender a convivir en paz con todos los seres vivos que nos rodean”. Alberto también promueve la educación ambiental desde la infancia. Enseña a sus hijos y a la comunidad a respetar la naturaleza, fomentando hábitos conscientes y sostenibles. Cree firmemente que la conexión con la naturaleza no solo fortalece el cuerpo, sino que también nutre el alma y el espíritu. Para él, lugares como el Parque Nacional Cotopaxi y Galápagos son experiencias imprescindibles: energías únicas que nos recuerdan la riqueza del Ecuador y la importancia de protegerla. Entre montañas, mascotas y la vida diaria, Alberto Astudillo inspira a vivir en armonía con el entorno, a ser resilientes ante los desafíos y a valorar cada momento que la naturaleza nos regala. Su mensaje es claro: conocer, amar y proteger el Ecuador es un deber y un privilegio que transforma a quienes lo practican.