Un componente clave para mejorar la salud de la población incluye las consultas de atención primaria, tamizajes, educación para estilos de vida y detección temprana de enfermedades, actuaciones que generan un ahorro en salud y beneficios a corto, mediano y largo plazo, desenlaces medibles como costos directos de atención, productividad y calidad de vida. La atención preventiva abarca una serie de servicios clínicos y educativos diseñados para evitar la aparición de enfermedades (prevención primaria), detectar problemas en fases tempranas (prevención secundaria) y disminuir el impacto de enfermedades ya presentes (prevención terciaria). Ahorro a corto plazo (1- 3 años) El enfoque de una atención guiada como un modelo proactivo y estructurado en pacientes de riesgo elevado, como adultos mayores, pacientes con enfermedades crónicas, puede generar una disminución del costo, por menos visitas a emergencia, hospitalizaciones y uso de cuidados intensivos. A medida que las personas evitan complicaciones o enfermedades crónicas, se traduce en: Menos días perdidos en el trabajo Menor dependencia de cuidados prolongados Mejor calidad de vida También te puede interesar: Ecuador y el mundo: datos para entender y por qué actuar ya Ahorro a mediano plazo (3–7 años) La detección temprana de enfermedades, la prevención y manejo de factores de riesgo, permite disminuir los costos por enfermedades prevenibles, forjando la mejora en la salud pública, reduciendo la morbilidad y mortalidad, incrementando la productividad laboral, esperanza de vida y equidad social. Conduciendo a una mayor eficiencia operativa, menos tiempos de espera y control temprano de enfermedades, una población más sana influye directamente en el crecimiento económico a largo plazo. Ahorro a largo plazo (≥ 7 años) El beneficio de la prevención a largo plazo se traduce en una eficiencia del sistema sanitario. El costo ganado optimiza los tiempos de atención, garantiza la mejora de infraestructuras e impulsa la atención de primer nivel, logrando mejorar la cobertura de vacunación, prevención de brotes de enfermedades infectocontagiosas, potenciar la lucha contra las enfermedades no transmisibles y detección temprana de enfermedades de alto costo como el cáncer. Salud femenina Las acciones preventivas con mayor evidencia científica en la salud de la mujer, capaces de reducir significativamente la mortalidad, son: Cribado del cáncer de cuello uterino (Citología/PAP y test de VPH): 21-65 años. Mamografía para detección de cáncer de mama (principalmente entre 50-74 años). Asesoramiento sobre estilos saludables como ejercicio, alimentación sana, cese del tabaquismo. Por: Dra. Karina Aucatoma, especialista en medicina familiar Hospital VozAndes Quito