La historia de Marianela Ubilla con la agricultura comenzó desde muy pequeña, en Quevedo. Su padre, Eduardo Ubilla, inició su trayectoria cultivando arroz y maíz, hasta apostar por el banano, un cultivo que marcaría el futuro de la familia. Desde niñas, Marianela y sus hermanas crecieron convencidas de que también podían formar parte del negocio. Nunca existió una diferencia por el hecho de no haber un hijo varón; por el contrario, su padre las impulsó a involucrarse y prepararse para asumir nuevos desafíos, mientras que su madre fortaleció en ellas una visión de unidad y progreso que hoy sigue siendo uno de los pilares de la empresa. Cada una construyó su propio camino antes de aportar al negocio familiar. Marianela estudió Agricultura en Costa Rica; Katherine, Comercio Exterior en Carolina del Sur; y Karina, Ingeniería en Sistemas en la Universidad Católica. Al regresar, integraron sus conocimientos y experiencias para consolidar una segunda generación que ha impulsado el crecimiento y la proyección De Hubimeza a Agzulasa Las hermanas crearon la empresa Hermanas Ubilla Mendoza S.A. (Hubimeza S.A). Desde allí desarrollaron una marca propia y comenzaron a exportar. La primera diversificación fue el jengibre y, en 2002, iniciaron el proyecto de piña, que alcanzó cerca de 350 hectáreas y abrió mercados en Europa y EE.UU. “Ese fue el punto de inflexión: pasar de ser productores, con la segunda generación, a convertirnos en exportadores”, explica. Después, el banano se convirtió en el eje de la operación. Su padre les propuso exportar la fruta que entregaban a otras compañías. Con el tiempo, el proyecto se consolidó bajo Agzulasa e incorporó banano de productores externos. La apertura internacional exigió aprendizaje. Agzulasa participó en programas de apoyo y ferias especializadas que le permitieron fortalecer progresivamente su presencia en los mercados internacionales. “En cada feria buscamos estrechar una nueva relación”, afirma. Con el tiempo, la confianza construida en el mercado se convirtió en su principal carta de presentación: hoy, nuevos clientes llegan a la compañía por recomendación y atraídos por su trayectoria y reputación. Confianza en toda la cadena Para Marianela Ubilla, la calidad, la trazabilidad y las certificaciones son condiciones indispensables, pero el verdadero diferencial de Agzulasa está en la confianza. “La calidad es importante; un producto sin calidad no va a prosperar. La trazabilidad y la certificación también son exigencias”, señala. A su criterio, la fortaleza de la empresa está en “mantener relaciones de largo plazo con toda su cadena de valor: sus proveedores locales y sus clientes internacionales”. Esa cercanía permitió conservar a sus clientes durante la pandemia, los paros, los toques de queda y otras crisis. “Demostrando que la sostenibilidad del negocio radica en la construcción sólida de relaciones comerciales”. También te puede interesar: Antártida, la fábrica de felicidad que lleva los helados desde Guayas a todo el Ecuador Hoy, Agzulasa cuenta con más de 750 colaboradores, nueve fincas propias y alrededor de 45 productores proveedores. Además, la empresa está certificada por Great Place to Work® como una organización con una cultura extraordinaria para trabajar. En la evaluación, las fincas obtuvieron el mejor puntaje. “El triunfo lo dio el campo”, destaca Marianela. Para la ejecutiva, este resultado refleja el liderazgo sembrado por su padre, una cultura empresarial que fue transmitida a sus hijas y que hoy, se mantiene en la segunda generación. Una mujer que articuló al sector bananero El liderazgo de Marianela Ubilla trascendió Agzulasa y ganó espacio dentro de la Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador. Aunque su participación y la defensa de sus posiciones llevaron a otros directivos a proponerla para la presidencia, inicialmente decidió esperar. “No sentía que todavía podía representarlos; quería tener más años en el directorio”, recuerda. Primero asumió la vicepresidencia y, tras ese proceso de aprendizaje, aceptó liderar al gremio en 2020. Desde esa posición, asumió la vocería principal del sector en una gestión que terminó estando marcada por los desafíos de la pandemia y, posteriormente, por el impacto de la guerra entre Rusia y Ucrania.. Marianela Ubilla asegura que su liderazgo gremial se enfocó en construir una visión conjunta para toda la cadena de valor. Bajo esta premisa, su presidencia se convirtió en un pilar fundamental para la unificación y modernización del sector, impulsando decididamente la conformación y consolidación del Clúster Bananero del Ecuador. Esta articulación estratégica permitió alinear los intereses de los distintos actores bajo una agenda común y con una visión de largo plazo. “Hoy somos un sector articulado que habla con una sola voz”. Los próximos pasos Para los próximos cinco años, Agzulasa apuesta por crecer con mayor eficiencia, innovación y sostenibilidad. “Antes que crecer con más hectáreas, queremos ser más eficientes con lo que ya tenemos”, afirma Ubilla. La empresa busca automatizar sus procesos y desarrollar un patio logístico propio que fortalezca la continuidad y seguridad de la operación.