En Ecuador, la mayoría de personas que viven en zonas rurales consumen agua contaminada, poniendo en riesgo su salud y limitando sus oportunidades. Frente a esta realidad, la iniciativa Sumar Juntos de Banco Pichincha, en alianza con Ayuda en Acción, trabajan en conjunto para transformar esta realidad y que el acceso al agua limpia y segura deje de ser un privilegio. Gracias a este proyecto conjunto, 15 sistemas de agua potable han sido entregados en comunidades rurales de cuatro provincias del país: Carchi, Cotopaxi, Azuay y Morona Santiago, beneficiando directamente a más de 5.000 personas. Este esfuerzo marca el cumplimiento del 50 % de una meta ambiciosa: llevar agua potable a 10.000 personas hasta el 2025. Las comunidades que hoy celebran este logro son Athal, La Delicia y El Rosal (Carchi); Guasaganda, Pucayacu, Choaló, Sandomo, La Josefina y San Gerardo de Manguila (Cotopaxi); San Alfonso y Sulupali Chico (Azuay); y El Triunfo, Pambilar, Pupunás y San José (Morona Santiago). Para muchas de estas familias, esta es la primera vez en décadas que el agua potable llega a sus hogares. También te puede interesar: Chaide redefine el éxito empresarial con un modelo de triple impacto “Desde hace 20 años no teníamos acceso a agua potable de calidad. Ahora podemos utilizar el agua con tranquilidad, ya no nos enfermamos y podemos estar más sanos”, cuenta Adrián Mera, presidente de la comunidad La Delicia. Su testimonio refleja el impacto profundo que tiene el agua potable segura en la vida cotidiana de las personas. Este trabajo no se limita a la infraestructura. El proyecto, que es financiado por Sumar Juntos y Banco Pichincha, también apuesta por la sostenibilidad del servicio, brindando formación a través de la Escuela Nacional del Agua, y fortaleciendo el liderazgo comunitario, con especial énfasis en la participación de las mujeres. La gestión comunitaria del agua, así como la protección de las fuentes de agua, es clave para asegurar que este recurso vital se mantenga y se proteja a largo plazo. Durante los próximos meses, el proyecto seguirá avanzando. En este mes de agosto están previstas nuevas entregas en Cotopaxi (El Tigre, Capilla Chico, Villaverde y San Antonio de Manguila). En septiembre, se sumarán Caldera y Atalquer-García Moreno en Carchi, y en octubre, Llimbi, Puenteloma y Chalcalo en Azuay. Cada nuevo sistema representa más que una obra: es salud, desarrollo y dignidad para cientos de familias. “Este es un esfuerzo colectivo entre autoridades, comunidades y organizaciones como la nuestra. Tener agua es darle valor a la vida. En Ayuda en Acción trabajamos para que el agua deje de ser un privilegio y sea una oportunidad para todas y todos”, afirma Fiorella Mackliff, directora país de Ayuda en Acción en Ecuador. Este proyecto demuestra que el acceso al agua potable transforma realidades. Maribel Salinas, de la comunidad de Pambilar, lo resume así: “Antes recogíamos agua del río o de la lluvia y nuestros hijos se exponían a enfermedades.Ahora tenemos agua potable y con ello un compromiso: cuidar este recurso para nuestras futuras generaciones”. Además del impacto en la salud, el acceso al agua segura también mejora la educación, la economía familiar y la calidad de vida. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), por cada dólar invertido en agua y saneamiento, se obtiene un retorno de USD 4,3 en ahorro en salud.