En 2018 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) alertó la urgencia de una profunda reforma del sistema mundial de agricultura y alimentación para combatir la crisis alimentaria. Durante la pandemia en 2021, el gasto público nominal en agricultura alcanzó un récord de USD 700.000 millones, aunque el gasto público en agricultura en relación con la contribución del PIB del sector disminuyó. Sin embargo, para 2024, los conflictos armados y el cambio climático han llevado a que 1 de cada 10 personas en el mundo sufra de hambre crónica. Bajo este escenario, Ecuador es una alternativa autosuficiente mundial. El país importa solo 2,7% del total de alimentos que se consume y su sistema agro productivo provee a varios países internacionales. “Este es un logro del cooperativismo que permite a pequeños productores comercializar mejores productos a mejores precios con empresas del sector agrícola”, señala Danilo Palacios, Ministro de Agricultura. Por ende, la promoción de la agricultura sostenible se convierte en un desafío fundamental para combatir el hambre. En Ecuador, el banano y el cacao son productos estrella, pero que además emplean técnicas sostenibles. Por ejemplo, la empresa Yara promueve buenas prácticas en el cultivo del cacao, brindando capacitación de agricultura regenerativa, adapta programas de nutrición y ofrece productos con baja huella de carbono, contribuyendo así a una cadena de valor más sostenible. También te puede interesar: Transparencia como insignia de la labor sostenible empresarial Mientras que en el sector bananero, Antonio Hidalgo, Director Ejecutivo de la Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador (AEBE) menciona que las acciones de agricultura sostenible que se están llevando a cabo en el sector, empiezan desde la certificación en buenas prácticas agrícolas (BPA) para obtener beneficios tributarios hasta establecer metas de productividad con bonificaciones por rendimiento. Además, se emplea tecnología como drones para controlar plagas, se proporciona información climática a pequeños productores y se implementan medidas preventivas contra enfermedades como el Fusarium R4T. También se hace hincapié en la mejora de la gestión del agua en las plantas empacadoras y en las operaciones de riego.