A lo largo de la historia, siempre han sido consecuencia de situaciones difíciles que han generado una necesidad de adaptación para mantener o aumentar los niveles de bienestar y de calidad de vida de la población. En este sentido, para entender las actuales tendencias en construcción sostenible, es imprescindible recordar dos acontecimientos que nos han marcado como sociedad. Por un lado, el cambio climático y sus consecuencias directas sobre nuestra forma de vida; y, por otro, la pandemia, que nos ha obligado a observar cómo son las viviendas y qué carencias muestran respecto a nuestras nuevas necesidades. Así, podríamos resumir que la máxima que inspira todas las tendencias en construcción sostenible es la de crear espacios que integren la naturaleza dentro de los edificios, para aprovechar sus recursos (luz, calor, aire, agua), mientras reducimos al mínimo el daño que la actividad humana genera al planeta. 1. Agilidad en la ejecución de los proyectos arquitectónicos Son muchas las razones que explican la necesidad de que los edificios se construyan en plazos de tiempo cada vez menores. Entre otras, la realidad de una población creciente que se concentra en zonas concretas, aumentando la demanda habitacional, y de edificios de uso público (hospitales, escuelas, centros culturales y deportivos). La respuesta más eficaz es la construcción industrializada y, sobre todo, el steel framing. 2. Mejora de la calidad de vida y salud Hemos comprobado hasta qué punto la renovación del aire en los espacios interiores es imprescindible para garantizar la salud de las personas. Pasamos la mayor parte de nuestra vida en sitios cerrados y los sistemas de ventilación mecánica se han mostrado como la herramienta más útil para mantener unos niveles de calidad del aire saludables en viviendas, colegios, oficinas y cualquier edificio de uso público. Y, también, contribuyen de manera determinante a la eficiencia energética. 3. El diseño de interiores con materiales sostenibles Este principio se observa claramente en las tendencias de diseño de interiores del próximo año, que coinciden en decorar con los mismos materiales de construcción: El corcho: interesante por sus propiedades aislantes y el juego de volúmenes que proporciona, básicamente se emplea en suelos y paredes. Metales: hablamos del acero y del aluminio, dos materiales realmente sostenibles si nos fijamos en sus tasas de recuperación para el reciclaje (hasta un 98 % en el caso del acero y un 100 % en el del aluminio). Madera: de sobra conocida por sus propiedades como aislante térmico, además emite menos CO2 y es reciclable. Eso sí, hay que asegurarse de usar solo madera con los certificados FSC y PEFC. Pinturas naturales (a la cal, de arcilla, de silicato o vegetales): todas están libres de elementos químicos nocivos y, además, son más duraderas, se ensucian menos y son más resistentes a la humedad. Las tendencias en construcción sostenible siguen profundizando en avances e innovaciones dirigidas a mejorar el bienestar de las personas y cuidar del medio ambiente. El aprovechamiento de recursos naturales tan valiosos como la luz solar o un aire de calidad son elementos esenciales de este nuevo concepto de habitabilidad. Fuente: Soler Palau