La autoevaluación es básica en este proceso: ¿conozco a mi gente, al sector, a mis clientes y, sobre todo, qué valor agregado o contribución positiva voy a generar a la sociedad para que confíen en mi marca y la sigan? A partir de esto es posible conectar la esencia de las empresas con las personas. Ahora bien, ¿cómo se lleva a la práctica? desde el employee experience, un concepto de gestión del talento humano basado en generar políticas y prácticas para que la experiencia del empleado sea tan satisfactoria que lo refleje en su nivel de compromiso, sentido de pertenencia y productividad, más allá del sueldo. En Adecco, por ejemplo, propendemos a que nuestros colaboradores sean embajadores de la marca, desde las experiencias positivas que viven a diario como empleados. Convertirse en una marca empleadora es un pilar clave para sobresalir en el mundo empresarial y el principal desafío es crear mejores culturas organizacionales centradas en las personas. Uno de los mejores métodos para crear una sólida marca empleadora es a través de una Propuesta de Valor para el Empleado: un conjunto de beneficios que ofrece una compañía a su capital humano en retorno por su trabajo y de cómo escucha la empresa tanto sus necesidades reales como las de todos sus stakeholders. En definitiva, ser una marca empleadora hace referencia a la reputación que tiene una empresa con sus colaboradores como un buen lugar para trabajar, el desarrollo y bienestar profesional, como también garantizar el equilibrio personal y laboral. Es así que genera múltiples beneficios: atrae el talento esperado y retiene, fideliza y motiva al personal interno. Además, incrementa la competitividad y el crecimiento empresarial, reduciendo hasta en un 50% los costos por nuevas incorporaciones y disminuyendo la rotación de personal, un indicador de importancia para las gerencias. Por _ Sebastián Lima, Director Nacional de Calidad y Servicio de Adecco