¿Es posible hacer que la educación a distancia sea igual a la presencial en cuestión de conocimientos? Hablamos de estudiantes de entre los 5 y los 18 años, por lo que el rango de desarrollo es muy amplio y complejo. Por tanto, hay que realizar un estudio en profundidad de las metodologías más efectivas para cada edad y asignatura, así como un correcto acompañamiento psicológico y tutorial. De esta forma, y en base a un entorno híbrido, se pueden minimizar los efectos negativos que para la adquisición de conocimientos supone la educación a distancia. La educación presencial vs la educación a distancia, lamentablemente lo vemos desde la perspectiva de personas adultas y muchas veces lo extrapolamos a la educación universitaria, donde ya tenían amplia experiencia de clases a distancia a estudiantes maduros y formados. En marzo de 2020, ningún colegio estaba preparado para afrontar, ni tecnológica, ni metodológicamente una formación a distancia, por lo que hubo que recurrir a un método de ensayo-error que, sin duda, ha repercutido en el aprendizaje. ¿Y qué secuelas deja el estudiar casi dos años de manera remota? En este sentido, no daré una opinión sino datos: según ECU911, desde el inicio de la pandemia se han producido más de 500 suicidios y alrededor de 1.000 intentos de suicidio entre la juventud ecuatoriana. El Colegio de Psicólogos de Madrid habla de un aumento del 250% de casos, situándose como la primera causa de muerte entre jóvenes entre 15 y 29 años. Eso sin entrar en aspectos de depresión, ansiedad, pánico, entre otros. Desde el prisma académico, las cifras son igualmente trágicas: el Ministerio de Educación chileno cifró en un 88% la pérdida de aprendizaje tras diez meses de confinamiento, llegando al 95% en las clases más desfavorecidas. De igual modo, las autoridades de Buenos Aires llegaron a la conclusión de que en 2020, se duplicó en primaria y triplicó en secundaria, el número de estudiantes que no estarían en condiciones de volver a la presencialidad. Con estas cifras, no quiero presentar un panorama pesimista, pero sí resaltar la importancia del desarrollo psicoemocional en la infancia y adolescencia, que requiere necesariamente de la socialización para formar la personalidad. ¿Qué recomendaciones brindaría para el retorno a clases? Lo primero, evitar hablar de “nueva realidad” y más bien hablar de “adaptación a las circunstancias”. Además, es necesario crear un clima de seguridad no sólo en los elementos de bioseguridad sino de acompañamiento a estudiantes y familias en unos momentos donde la empatía y la asertividad son vitales. Del mismo modo una comunicación constante y clara del centro educativo con la comunidad – familias, estudiantes y docentes – creará un clima de mayor confianza y a la vez, será un refuerzo psicológico necesario para ir adaptándonos a estas nuevas circunstancias. En resumen, ¿qué cambios permanentes generó la pandemia en la educación? Espero que no muchos, y que en todo caso no afecten a la sociabilidad de los estudiantes. Aunque pensemos que estamos en una situación inédita, la humanidad ya ha pasado por crisis sanitarias mucho más graves, como la gripe Antonina en la Roma del siglo I, la Peste Negra en el siglo XIV o la Gripe Española en el siglo XX, y se han superado al igual que se terminará superando el Covid, quedándose como una enfermedad estacional. Lo que sí es cierto que el confinamiento y la adopción de sistemas virtuales e híbridos han servido para que los profesores y centros educativos salieran de su zona de confort, modernizándose tecnológicamente y adaptándose a metodologías más vanguardistas, aspectos que sin duda serán un aporte positivo para la pedagogía en años venideros. También se ha avanzado mucho en el seguimiento y acompañamiento del aspecto psicológico de los estudiantes, reforzándose el lado más humano de la educación. En eso sí considero que se ha salido ganando. Si nos referimos a las actividades extracurriculares, ¿Cómo están trabajando los centros de estudio en este aspecto? Precisamente ésta es otra de las ventajas que nos ha ofrecido la pandemia. A raíz de la educación virtual, muchos centros educativos se han dado cuenta de que pueden generar mayor valor reformulando su oferta extracurricular e incorporando no solamente un mayor número de actividades que puedan implementarse desde la virtualidad, sino que además pueden llegar a otros miembros de la comunidad educativa, como a los padres o madres de familia. De hecho, considero que una óptima estrategia en el planeamiento de las actividades extracurriculares será un elemento decisivo para crear ventajas competitivas en los colegios. A nivel global, ¿qué tendencias y buenas prácticas se están implementando en cuanto a educación, para garantizar calidad usando la tecnología y nuevas modalidades de estudio, a fin de que no exista retroceso en el aprendizaje? Como dije, después de un año bastante dubitativo, las autoridades educativas y los planteles docentes han realizado un enorme esfuerzo para adaptarse a la situación, sabiendo que de alguna forma el impacto en el estudiantado iba a ser inevitable. Por ello considero que hay una mayor “humanidad” y cercanía – producto del cariño y vocación de los profesores – en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Ese acercamiento al estudiante, que paradójicamente se produce desde la lejanía, tendrá como consecuencia que cada vez se personalice más la educación, tanto en lo formativo como en lo académico, y que se adopten pedagogías innovadoras que inciden en las inteligencias múltiples y en las destrezas individuales del alumno, evitándose una educación “en masa”, que ha sido históricamente una de las lacras del sistema educativo.