Prado indicó que terminó la negociación con Costa Rica, está cerrada la parte técnica; en el acuerdo con Corea, por otro lado, existe un 70% de avance y en 2023 se llevará a cabo la última ronda de negociación, en Seúl. Respecto a inversiones, según el Secretario de Estado, existe un monto de contratos de inversión auditados y firmados por USD 7.200 millones y asegura que el balance de exportaciones no petroleras será de más de USD 20.000 millones. “Para 2023 se consolidarán más acuerdos, más inversiones, mayor reducción de costos para el sector productivo y se consolidarán acuerdos, estamos en la fase exploratoria del acuerdo comercial con Canadá. Inició la primera fase con Panamá, República Dominicana e Israel. Iniciamos conversaciones con Singapur, esto permitirá tener la apertura comercial que hemos anunciado en los últimos años”. Luego de cuatro rondas de negociación y decenas de reuniones técnicas, el pasado 3 de enero de 2023 las autoridades anunciaron el cierre técnico con éxito del Acuerdo Comercial con China y posteriormente, la firma del tratado de libre comercio entre China y Ecuador se dará luego de la formalización de ofertas, traducción, revisión jurídica. La fecha de la suscripción del tratado será anunciada posteriormente por ambos gobiernos. La negociación tardó 10 meses y el acuerdo significará una reducción de aranceles para acceder al mercado chino, e incluye mejoramiento de procesos aduaneros, reglas de origen, protocolos para medidas sanitarias. Xavier Rosero, Vicepresidente Ejecutivo de la Federación Ecuatoriana de Exportadores Fedexpor, dijo que en 2021 fue marcado por la reactivación de las fuerzas productivas que fueron impactadas por la pandemia. Refiere que en 2022 se consolidó la presencia de los productos para que compradores estadounidenses y europeos no vuelvan a migrar a hacer negocios con otros proveedores. Como fruto de los desajustes en la pandemia, quedaron secuelas de largo plazo, por ejemplo, los fletes marítimos subieron en alrededor del 300%. No todos los insumos para los exportadores han vuelto a niveles prepandemia y se encareció toda la estructura de costos (plásticos, bienes intermedios, derivados de petroquímica, agroquímicos), y el fortalecimiento del dólar en 2022 llevó a que economías con flexibilidad cambiaria para enfrentar esos choques externos diluyan los incrementos en los costos con depreciaciones monetarias. Al tener una economía dolarizada se absorbió ese sobrecosto, “en Europa somos 11% más costosos en comparción con países con moneda nacional”. Por el acuerdo esto se pudo amortiguar. Con aranceles de entre 15% y 20%, estaríamos fuera de competencia”, dijo. En 2022, las exportaciones no petroleras sobrepasarán USD 18.000 millones, divisas que darán mayor liquidez al sector financiero que se puede traducir en créditos productivos. El sector acuícola empujó el crecimiento, porque los sectores agrícola y agroindustrial se estancaron en el valor exportado y retrocedieron en volumen, como el sector bananero. Rosero indica que hay guerra de precios a escala internacional, y prevalecen los que tienen mayor movilidad en su estructura de costos. “Lo que sostiene a la oferta exportable del país es la calidad, hay consumidores dispuestos a pagar por eso, pero una parte del mercado solo disputa precios”. Para 2023, según Rosero, la perspectiva es que se enfriará la demanda internacional porque el conflicto entre Ucrania y Rusia no se ha resuelto; los insumos internacionales siguen elevados y las familias europeas priorizarán su presupuesto en energía. En EE.UU. existen inflación y contracción de la demanda y se prevé que en los próximos meses los mercados se desaceleren.