Por: Daniel F. López Jiménez Ph.D. Atrás dejamos los lentos procesos de la evolución natural o de las revoluciones sociales, científicas o culturales. El cambio acelerado, supone la velocidad vertiginosa del movimiento de la materia y del conocimiento. No se trata de ir en contravía del desarrollo, se trata de ajustar los cinturones de seguridad de la prudencia y la justicia que suponen la sostenibilidad y la sustentabilidad de esto que llamamos humanidad. La inteligencia artificial, la robótica y la automatización deben considerarse como lo que son: herramientas de trabajo, extensiones del cuerpo que facilitan el trabajo y mejoran las condiciones de vida de las personas. Considerarlas un fin, un propósito de enriquecimiento particular, supone necesariamente la instrumentalización y objetivación de las personas. El determinismo tecnológico conlleva el exterminio de la esencia humana. No es -ni debe ser- la tecnología, la que determine la cultura, sino la cultura, es decir, el ser humano, quien determine la tecnología, su uso y sus alcances. El ente digital, solo tendrá que oprimir un botón para detonar el caos, porque lo habremos dotado de inteligencia y voluntad, orientado a eliminar el error, como máximo propósito de la productividad, y no existe nada en la creación más susceptible de errar que el ser humano, porque es el único ser libre. También puedes leer: Ciudades inteligentes, potenciadas por la aceleración digital Los demás seres de la naturaleza se mueven por instintos o por leyes. La técnica se ocupa de las herramientas, la tecnología de mejorar las herramientas a través de la ciencia y el conocimiento. La creatividad y el ingenio humano se ocupan de la transformación de la realidad natural, descubriendo, comprendiendo y adaptando sus recursos a nuestras necesidades de supervivencia y desarrollo. Por ejemplo, Estados Unidos con un PIB para el año 2022, de USD 25.462.700.000, es la primera economía del mundo. Sin embargo, no es el mayor exportador de TIC, ocupando el tercer lugar con USD 169.217.253, después de China y Alemania. Por su parte China, como la segunda economía del mundo con USD 17.963.170,520 y es la primera potencia mundial en exportación de TIC, con USD 942.314.815, unas 5.5 veces más que los EEUU. El desarrollo de las Tecnologías de Información y Comunicación aplicado a todos los sectores puede ser nuestra mayor oportunidad para erradicar problemas económicos y políticos de nuestra sociedad, como la pobreza, la esclavitud y la corrupción. Se trata entonces de repensar en el para qué de la tecnología, que sigue siendo el mismo desde el principio de la razón humana: el desarrollo y mejoramiento de herramientas para mejorar las condiciones de vida de las personas.