www.llorenteycuenca.com Nos encontramos ante un desastre que afecta a todo el planeta de forma conjunta, algo que ningún evento de origen natural ha hecho nunca, sobre todo, porque los estragos que está causando el coronavirus en la vida de las personas siguen prolongándose indefinidamente. Es como estar todos en el ojo de un huracán que nadie previó a pesar de su categoría, ciegos y sin saber hasta cuándo, e intentando entender en paralelo que, en su arrastre, las cosas alrededor no volverán a ser lo que fueron. Las industrias y los negocios también están dentro del huracán, afrontando retos a diario, buscando la mejor manera de mantenerse en pie ante sus enormes vientos. Los líderes son conscientes de que estamos en el ‘turning point’ de esta gran sacudida, y en medio de ella, tratan de hallar posibilidades. La calamidad obliga a las organizaciones a discernir entre lo sustancial y lo apremiante e, incluso, a cuestionar lo aprendido, los modelos de negocio y hasta los propósitos corporativos o las propuestas de valor de marca, para acoplarse a lo que hoy se denomina The New Normal o la Nueva Normalidad. De hecho, la velocidad del vendaval aceleró algunas tendencias ya detectadas antes del COVID-19, y hoy influyen o determinan el escenario. A quienes las tuvieron identificadas, les encontró en mejores condiciones. Pero ¿cómo saber si hemos transcurrido ya lo peor, si pasó ya la tormenta, si aún estamos lejos de que se aplaque? Los desafíos comienzan por la necesidad de hacerse paso aun en medio de la inundación. Estos continúan ligados a las prioridades inmediatas, entre ellas: Cómo recupero y relanzo mi actividad; cómo influyó en las decisiones que se van a tomar (políticas, económicas y sociales) y que van a condicionar el futuro próximo de mi sector y de mi propia compañía; cómo manejo el equilibrio en la inversión de mis recursos entre el regreso a mis mejores hábitos y la puesta en funcionamiento de los cambios que requiere el nuevo contexto; cómo financió ese esfuerzo en un momento tan crítico; o cómo reorganizó y mantengo motivado y alineado a mi equipo. En definitiva, cómo continuar avanzando hacia un esquema de liderazgo responsable y eficaz que genere, fortalezca o recupere de forma mucho más proactiva, la confianza de los grupos de interés, cuyas prioridades hoy ya han cambiado. Recuérdese que todos ellos están junto con nosotros dentro del mismo ciclón. Y de manera más específica, cómo aprovechar lo que las ráfagas traen consigo para revisar o rediseñar el propósito de las organizaciones con miras más elevadas, cruzar de la gestión de los riesgos a la gestión de las oportunidades, de la responsabilidad al compromiso, a la implicación empática, a participar activamente en el desarrollo de las soluciones, a la co-creación de valor de la mano de los stakeholders, al impacto más allá del resultado. La manera más acertada de estimular la confianza es responder con agilidad a la Nueva Normalidad, pensar siempre en cuál será el siguiente desafío, pasar de ser capaces de prever, a ser capaces de predecir. Quienes apuestan por la preparación y la anticipación consecuente, luego de asumir su nueva condición en medio de este huracán -cuyas dimensiones lo convierten en uno de los escenarios disruptivos jamás vividos-, y sacan partido del potencial de los hallazgos para el resurgimiento y la conservación de su legado, encontrarán naturalmente en la comunicación -gestionada siguiendo el guión de su narrativa (storydoing)- la mejor herramienta para transitar este tiempo turbulento con garantía. El estar un paso por delante es clave para abrazar con éxito la Nueva Normalidad. No es sencillo, pero es necesario para sobrevivir.