Río de Janeiro Es una ciudad que apabulla por su extensión geográfica y la naturaleza que la rodea, pero también por su dimensión espiritual, su gente de sonrisa fácil y ese ritmo que la hace vibrar a todas horas. Y Carnaval, la fiesta más esperada del año después de Nochevieja, es la excusa perfecta para descubrirla y dejarse envolver por el entusiasmo que llena de música y baile las calles y playas. Solo así se puede apreciar plenamente la paz que reina en la Costa Verde, la línea litoral que se extiende por el sur rumbo a São Paulo y que discurre junto a enclaves de increíble belleza como la bahía de Angra do Reis, la Ilha Grande y la localidad y playas de Paraty. San Francisco La ciudad del Golden Gate Bridge, de los tranvías y las calles en cuesta fascina con novedades arquitectónicas, culturales y gastronómicas que se suman a los iconos de siempre. Con 121 km2, seis veces menos que Nueva York, San Francisco tiene un magnetismo equivalente a aquella y superior a su vecina más potente, Los Angeles, diez veces más extensa. Faro de movimientos contestatarios, de la contracultura, de la revolución sexual, de la alta gastronomía y, en las últimas décadas, de la industria digital, San Francisco ejerce una atracción difícil de hallar en otra parte de América o del mundo. Roma en tres paseos En la capital italiana, la historia y el arte se revelan en cada esquina, en cada plaza y avenida, como un hermoso lienzo que despliega las maravillas creadas a lo largo de casi tres mil años de civilización. Para no quedar saturados el primer día de visita, conviene tomar Roma en pequeñas dosis y explorarla, por ejemplo, siguiendo los tres paseos de este reportaje: el corazón imperial, las míticas plazas del centro y hasta los jardines de la Villa Borghese. Andorra en invierno Andorra en invierno despliega una belleza delicada, con la nieve cubriéndolo todo, desde las cumbres y los prados de altura, a las orillas de los ríos y las iglesias románicas. Los primeros meses del año, el país de los Pirineos maravilla no solo a los esquiadores sino también a los apasionados del arte y la gastronomía de montaña. Nuestra ruta empieza con rincones medievales de Sant Julià de Lòria y los frescos de Santa Coloma, sube hasta el pueblecito de Pal y el de Ordino, alcanza las pistas de esquí de ambas, el idílico valle de Sorteny y el bucólico valle de Incles, hasta finalizar en el Pas de la Casa, el extremo oriental del dominio de esquí Grandvalira Resorts. Málaga La capital de la Costa del Sol es atractiva todo el año gracias a su vida artística, a sus vestigios históricos y a su cercanía a enclaves tan sorprendentes como el Torcal de Antequera. Cálida y cosmopolita, esta ciudad con magníficos museos de arte se ha convertido en los últimos años en el centro de todas las miradas. Sus imprescindibles son fáciles de visitar en una estancia de pocos días: la Alcazaba, la Catedral, la peatonal calle Larios, la playa de la Malagueta, el Museo Picasso, el Centre Pompidou de arte contemporáneo,el Museo Carmen Thyssen, el Museo de Málaga y el Jardín de la Concepción. También te puede interesar: Los mejores destinos para viajar en 2023, según Condé Nast Traveler Delta del Ebro Una ruta tranquila entre arrozales, marismas y playas para descubrir los ecosistemas más representativos de este parque natural del sur de Tarragona, una de las reservas ornitológicas más valiosas de la costa mediterránea. Este singular paraje alrededor de la desembocadura del río Ebro se rige por un ritmo propio que se percibe en cuanto se circula por sus estrechas carreteras junto a canales o se recorren sus caminos en bicicleta o a pie. Chartres La catedral de Chartres es una joya del gótico que merece un viaje por sí sola para admirar sus vidrieras y el laberinto incrustado en el suelo de su nave principal. Alrededor de este templo patrimonio de la humanidad, Chartres despliega muchos más encantos, desde canales fluviales, casas con fachadas de entramado y murales urbanos que pueden seguirse a lo largo de una ruta. Fuente: National Geographic