Es el caso de mujeres como Georgia O'Keeffe, Frida Kahlo, una de las más conocidas e icónicas; Helen Frankenthaler, Tamara de Lempicka, Berthe Morisot o Françoise Gilot, entre otras, que revolucionaron el arte con su particular visión. También te puede interesar: ¿Qué mujeres son presidentas o jefas de gobierno en el mundo en 2024? En algunos casos de manera póstuma, y en otros a una edad tardía, han conseguido el reconocimiento de la crítica y también del público, protagonizando exposiciones individuales en algunos de los museos más reputados del mundo, que antes se le habrían negado. Su capacidad para revolucionar el mundo del arte, no solo por las temáticas de sus obras sino por sus aportaciones técnicas, bien merecen escribir sus nombres en mayúscula en la historia pictórica de los últimos siglos. 'Estramonio, Flor blanca nº 1' de Georgia O'Keeffe (1932) Los paisajes y la naturaleza fueron una de las principales fuentes de inspiración de Georgia O'Keeffe, siendo este uno de los motivos por los cuales muchas personas asocian a la artista con las flores. Fue en 1963 cuando dijo aquello de que la mayoría de la gente en la ciudad corre de un lado a otro y no tiene tiempo para mirar una flor. Quiero que la vean, quieran o no". Su obra Jimson Weed. White Flower No.1 ha sido desde su aparición en 1932 el reflejo de la unión de la belleza, la vida y la muerte y, en 2014, alcanzó el precio récord en una subasta al venderse por USD 44.4 millones. 'Autorretrato con collar de espinas y colibrí' de Frida Kahlo (1940) La asociación de la artista mexicana con su cultura fue una de las realidades que más afectaron a su estética pictórica. Las obras de Frida Kahlo, que mezclan fantasía y realismo, incluían fuertes elementos sobre su vida y en el caso de la obra del Autorretrato con Collar de Espinas, Frida trató de reflejar la angustia que sintió tras sus fracasos amorosos pero con una visión optimista dibujando las libélulas y mariposas que simbolizan la resurrección. 'Montañas y Mar' de Helen Frankenthaler (1962) Con tan solo 24 años, Helen Frankenthaler se convirtió en una de las referentes del expresionismo abstracto en Estados Unidos gracias a esta obra; una pintura espontánea y llena de color inspirada en un viaje por los acantilados de Nueva Escocia en los que se reflejan las tonalidades del paisaje. La técnica de la artista fue sin duda un aspecto que llamó la atención de muchos y que la asemejan a Pollock, pues diluía el óleo hasta lograr una textura líquida y después lo vertía sobre el lienzo. Con esta técnica lograba que la pintura fuese absorbida por la tela y crease manchas de color que imitaban el efecto de la acuarela. 'La dormeuse' de Tamara de Lempicka (1933) Esta obra es el vivo reflejo de una femme fatale, de la intimidad y de la sensualidad; una representación del glamour moderno de la industria cinematográfica estadounidense. El estilo de Tamara de Lempicka fue muy diferente al de la mayoría de artistas contemporáneos del siglo XX pues su pintura se caracterizaba por la nitidez del dibujo, la iluminación teatral y el moldeado tan sugerente que se apreciaba en todas y cada una de sus obras. Fueron su pasión por el cine y su admiración por los icónicos cinematográficos de Hollywood los que hicieron que la mujer fuese el foco de la mayoría de las obras de la artista, siendo, en el caso de La Dormeuse, su hija Kizette la musa en la que encontró inspiración. 'Young Woman Knitting' de Berthe Morisot (1883) En la exposición de la Fundación Barnes (Filadelfia) dedicada a Berthe Morisot en 2018 se pudo apreciar una secuencia de pinturas que reflejaban las diferencias sociales y donde se dedicaba una sección a la mujer en el trabajo. Se trataba de una secuencia de pinturas que arrancaba con la obra Young Woman Knitting que reflejaba un trabajo tan terminado como inacabado, lo que podía entenderse como la situación que vivían las mujeres de la época. En lo que respecta a la pintura, existe cierta ambigüedad en relación a la mujer retratada, pues creaba confusión al no saber identificar si se trataba de una mujer de clase social alta, de una institutriz o una sirvienta. No obstante, pese a las dudas que pudo causar esta obra, fue uno de los puntos de inflexión para muchos artistas de la época y en los que Morisot consiguió lograr el aspecto espontáneo e informal que reflejó en las obras que pintaba con acuarelas y pasteles. 'Niñita en un sillón azul' de Mary Cassatt (1878) Conocida como la impresionista de pincelada suave, Mary Cassatt tuvo claras influencias tanto de Velázquez como de las estampas japonesas, una realidad que podemos observar en su obra Little Girl in a Blue Armchair. Se trata de una obra llena de luz que gracias a las suaves pinceladas en color azul, Cassatt supo aportar espacios y luminosidad a la obra, sin llegar a recargarla. Una actitud considerada poco apropiada para una niña y que fue cuestionada y criticada no sólo por artistas y críticos de la época, sino también por la Selección Norteamericana de la Exposición Universal de París, que llegó a rechazarla. Pero con el paso de los años, las obras de Mary Cassatt y sus retratos femeninos fueron definiendo a la artista hasta convertirla en una de las impresionistas más relevantes del movimiento. Paloma à la Guitare' de Françoise Gilot (1965) Paloma à la Guitare es un retrato que Gilot hizo de su hija Paloma durante sus años en Londres. En la obra se pueden apreciar dos elementos clave del estilo de la artista, siendo estos la forma y el color y, además, pueden percibir influencias del arte moderno y la expresión de la autonomía que la artista fue desarrollando tras su ruptura con Pablo Picasso (1953). También puedes leer: Lundin Gold reafirma su compromiso con el acceso de la mujer a la igualdad de oportunidades a través de la educación Desde que se inició en la pintura a la edad de 19 años, en cuestión de dos años se convirtió en una de las artistas de renombre en la Escuela de París. En 1943 inauguró en la capital francesa la que fue su exposición más relevante y ese mismo año, comenzó su relación con Picasso; fruto de la cual nacieron su hija Paloma y su hijo Claude.