Desde 2023 y hasta inicios de 2024, guardaparques y conservacionistas reintrodujeron 563 tortugas gigantes a sus hábitats naturales en las islas Galápagos en Ecuador. Se trata de una iniciativa conjunta de organizaciones sociales y el Estado ecuatoriano que busca recuperar las poblaciones de estos grandes reptiles. La estrategia consiste en tomar los huevos de la naturaleza, llevarlos a centros de reproducción y crianza donde las tortugas nacen y crecen, para posteriormente regresar, con la ayuda de los expertos, a su entorno original cuando ya tienen entre cuatro y ocho años de edad. El objetivo detrás de esto es disminuir las posibilidades de que la reproducción no llegue a término, principalmente por ataques de especies invasoras que devoran los huevos, y así lograr que las poblaciones de estas tortugas que están seriamente amenazadas de extinción puedan recuperarse. La subespecie más beneficiada fue la Chelonoidis guntheri con 214 tortugas retroducidas, la Chelonoides vicina con 136 individuos, la Chelonoides chatamensis con 30, la Chelonoides donfaustoi con 97 y la Chelonoides hoodensis con 86. Los reptiles ahora habitan cuatro de las 127 islas que tiene el archipiélago de Galápagos. La reintroducción es significativa porque tres de estas subespecies están en Peligro Crítico de extinción y una En Peligro, según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Sin embargo, los esfuerzos de los científicos tras 58 años realizando esta estrategia de conservación, están dando resultados. Así lo confirman los análisis de la UICN que dan cuenta de un aumento en las poblaciones de cuatro subespecies de tortugas gigantes. La edad máxima que pueden alcanzar de estas tortugas herbívoras sigue siendo un misterio para la humanidad. Se piensa que viven más de 100 años, pero que esto sólo se sabrá con certeza cuando mueran las que los especialistas han reintroducido y otros científicos las identifiquen gracias a con las etiquetas con las que han sido marcadas para darles seguimiento. También te puede interesar: Estos robots submarinos limpian buques mientras reducen la huella de carbono La estrategia de conservación está dando frutos La tarea de conservar a las tortugas no es sencilla. Esta inicia cuando las tortugas adultas copulan, meses después la hembra busca zonas bajas con suelos suaves y deposita los huevos. Hace un hueco de unos 30 centímetros de profundidad, colocan sus huevos, los tapa y se va no hay cuidado parental por parte de las tortugas. Luego, los trabajadores de la iniciativa llegan a la naturaleza y recogen los huevos. Le sigue la incubación en el centro de crianza. Jorge Carrión, director de conservación de la Fundación Conservando Galápagos así como de Galápagos Conservancy, explica que la necesidad de incubarlas y criarlas en cautiverio surgió para evitar que las especies invasoras que redujeron las poblaciones de las tortugas, consuman los huevos. Luego, una vez nacidas las tortugas, sigue una etapa de dos años donde las ubican en un corral que durante el día está abierto, pero que al llegar la noche cierran con una malla para evitar los ataques de ratas invasoras. Después pasan a corrales de adaptación, con características muy similares a las de su isla de origen. Incluso en ocasiones no cuentan con disponibilidad de alimento, para que estén preparadas para la vida silvestre. Cuando ya tienen el tamaño y la edad indicada, en la que ya no son presas de las especies invasoras, las pueden retornar a sus ecosistemas. Esto es cuando cumplen cinco años de vida, aproximadamente. Antes de liberarlas, se les toma muestras para evaluar su salud, se les desparasita y se las coloca en corrales para que solo se alimenten de plantas. Esto con el fin de que lleguen en buenas condiciones a su hábitat. Pero la reintroducción de estas tortugas, implica un importante esfuerzo en logística y transporte debido a su gran tamaño. Ya en sus lugares de origen, los científicos buscaron dejar a las tortugas en zonas con alta disponibilidad de alimento. Tapia dice que en los centros de crianza trabajan cuatro personas, pero que se aumentan a diez cuando realizan las estimaciones trimestrales de peso y medidas. También puedes leer: La química verde: el camino hacia una industria más sostenible Las amenazas a las tortugas gigantes de Galápagos En el pasado, especies invasoras como cerdos, cabras, hormigas y roedores disminuyeron el número de tortugas gigantes en Galápagos. Hoy, según los tres expertos consultados, las labores de exterminación de las especies invasoras en las últimas décadas han disminuido esa amenaza, pero todavía quedan otras como las plantas invasivas y el cambio climático que impacta las temperaturas y la humedad requeridas en el periodo de incubación. Además, la pérdida de hábitat debido a la agricultura también las afectó y las desplazó, principalmente en las islas Floreana, San Cristóbal, Isabela y Santa Cruz, explica Tapia. Por otra parte, la basura dejada por los humanos también perjudica a las tortugas que se alimentan de ella al confundirla con comida. Asimismo, cuando ingresan a fincas, los animales domésticos les pueden transferir enfermedades. Según Cristina Cely, directora de la organización ambiental One Health Ecuador, el tráfico de subespecies de tortugas gigantes y el faenamiento o cacería clandestina también son amenazas relevantes. En 2021, un policía ecuatoriano fue capturado en el aeropuerto Baltra, en Galápagos, con 185 crías de tortugas gigantes y el diario El Universo informó entonces que uno de estos animales estaba siendo vendido en hasta USD 60 000 en el mercado negro. Adicionalmente, entre 2020 y 2021 fueron asesinadas más de 18 tortugas gigantes en la Isla Isabela. Según denunciaron medios de comunicación ecuatorianos, se trató de una cacería que presuntamente se da para su consumo humano. Fuente: Ladera Sur