Su historia inicia en 1976, cuando fue pionero al convertirse en el primer parque cementerio privado de Guayaquil en introducir el concepto de pre-necesidad, en una época en la que los servicios exequiales se contrataban solo en momentos de emergencia. Ese enfoque preventivo —planificar con calma, sin presión emocional— marcó el origen de un modelo que hoy integra infraestructura, tecnología y acompañamiento humano, con la contención emocional y el respeto por la memoria como ejes del servicio. “La confianza no se construye con discursos, sino con acciones coherentes. Honrar a quienes partieron también implica cuidar y acompañar a quienes se quedan”. Manuel Carrera del Río - Gerente General 50 años de trayectoria: Hitos que marcaron un legado La consolidación de Jardines de Esperanza se construyó con decisiones que transformaron la experiencia de despedida y ampliaron su alcance: Pioneros en salas de velación dentro del parque cementerio. Hoy cuentan con 18 salas entre Guayaquil y Milagro, consolidando un modelo que prioriza cercanía, orden y dignidad. Plan de Protección Familiar (1996) con cobertura nacional, para proteger a todo el grupo familiar mediante un esquema planificado y accesible. Parque Recordatorio en Milagro (2005), ampliando presencia y servicio hacia nuevas comunidades, con salas de velación integradas. Unidad de Duelo (2013): servicio de atención psicológica gratuita y abierto a la comunidad, para quienes han perdido a un ser querido; durante la emergencia sanitaria fortaleció su capacidad de respuesta y migró a modalidad virtual. Memoria colectiva en pandemia (2020): placas conmemorativas Covid-19 como homenaje a quienes partieron sin poder recibir un adiós. Renovación de salas de velación (2025): ubicadas en Guayaquil, son 100% inteligentes y permiten controlar iluminación, climatización y seguridad desde apps móviles, con enfoque en eficiencia y sostenibilidad ambiental. Valores que sostienen la confianza En un sector donde la sensibilidad exige coherencia, Jardines de Esperanza sostiene una cultura basada en integridad, servicio, respeto y trabajo en equipo. “Desde nuestros inicios, los valores que nos han guiado son el respeto por la vida y la memoria, la empatía con las familias, el compromiso con un servicio digno y humano”, enfatiza Carrera del Río. La premisa se traduce en procesos, formación continua del equipo y una forma de entender el servicio como acompañamiento, no como trámite. En su aniversario 50, la organización refuerza su visión de largo plazo: “Visualizamos a Jardines de Esperanza como un referente social en memoria, prevención y acompañamiento emocional. Queremos contribuir a una conversación más abierta y consciente sobre la muerte, el duelo y la planificación familiar”, explica Carrera del Río. Principales innovaciones Jardines de Esperanza innova en servicios que integran tecnología, sostenibilidad y nuevas formas de vínculo: Coronas Vivas: homenaje sostenible con macetas de flores. Una psicóloga de la Unidad de Duelo guía la ceremonia y entrega cada planta a la familia como símbolo del amor que permanece, transformando el gesto de despedida en vida y memoria. Memorias Eternas: mensajes de condolencias que familiares y amigos envían desde un enlace; se proyectan durante la velación y luego permanecen accesibles mediante QR, como testimonio permanente de apoyo. Jardines Pet: línea que reconoce el vínculo emocional con las mascotas y ofrece honrar su recuerdo con un árbol cenizario, respondiendo a nuevas dinámicas familiares y formas de conmemorar.