Katarina Zdraljevic, Jefe de la Unidad de Gestión Ambiental de Banco ProCredit, comenta que “ser un banco verde significa tener la responsabilidad ambiental dentro del ADN. No es solamente tener una línea de créditos verdes, sino todo lo que hacemos internamente, con los colaboradores, proveedores, clientes y la sociedad”. Para reconocer si una institución financiera es realmente verde y amigable con el medioambiente, la especialista comparte a continuación algunas señales que se pueden identificar: Cuenta con una política interna de reducción de impacto ambiental Un banco verde mantiene un alto nivel de consciencia con respecto al impacto de sus operaciones en el medioambiente. En ese sentido, lleva adelante una política interna sostenida para disminuir ese impacto y optimizar el consumo de recursos naturales. Como parte de su responsabilidad social corporativa, Grupo ProCredit considera que la protección del ambiente es primordial y por ello se esfuerza en contribuir a la reducción del calentamiento global de forma permanente y activa. Su Sistema de Gestión Ambiental contempla tres pilares fundamentales: Gestión Interna, Gestión de Riesgos Ambientales y Sociales, y Finanzas Verdes. Motiva a sus colaboradores en el cuidado del medio ambiente Un banco verde trabaja a nivel interno para motivar a sus colaboradores a ser parte de la política de gestión ambiental de la compañía. Para ello, los hace partícipes de las diferentes actividades que apoyan este objetivo, escucha sus propuestas, les capacita y les brinda las herramientas necesarias para que puedan ser parte de la solución e impulsen el cambio también en sus hogares y las actividades diarias. En Banco ProCredit, por ejemplo, se realizan capacitaciones para sensibilizar a todo el personal, además de invitarlos a ser parte de proyectos de reforestación, concursos internos con temáticas verdes, entre otros programas que los involucran y los convierten en actores del proyecto. Mide de manera permanente su huella ambiental Un banco verde no solo implementa y ejecuta un plan de cuidado ambiental, sino que se preocupa por hacer un seguimiento exhaustivo del mismo y por medir de forma permanente su huella ambiental. Busca resultados para evaluar la eficiencia de las medidas tomadas y buscar otras alternativas que permitan una mejora continua de la gestión ambiental. Evalúa el impacto ambiental de sus clientes La medición de los riesgos ambientales y sociales de los clientes es otro factor a considerar. Con este tipo de mediciones, los bancos analizan los riesgos relacionados con el clima y el ambiente y, en consecuencia, reducen riesgos con su cartera. Según Katarina Zdraljevic, esto también se evidencia en que los clientes mejoran su impacto ambiental y huella de carbono. Brinda soluciones de financiamiento verde La presencia de los fondos internacionales en el mercado ecuatoriano ha impulsado la gestión de los bancos en cuanto a sostenibilidad y desarrollo de servicios verdes. Para la Jefe de la Unidad de Gestión Ambiental de Banco ProCredit, una de las más importantes es la línea de financiamiento verde. Este tipo de ayudas económicas de los bancos motivan la inversión de sus clientes en medidas que contribuyan a la conservación del medioambiente y la reducción de las emisiones de carbono. Más allá de los fondos internacionales, los bancos deberían mantener las ofertas que impulsan las inversiones sostenibles. Según la experiencia de Banco ProCredit, este tipo de créditos están orientados a inversiones en energías renovables o maquinaria que mejore la eficiencia energética. Existen instituciones bancarias que, además de financiar proyectos para reducir las emisiones de carbono, también apoyan otras iniciativas que influyen directamente en el medioambiente, como por ejemplo reforestación, reciclaje, agricultura orgánica, etc. Fuente: Banco Pro Credit