1. El arroz El arroz es uno de los cultivos con mayores huellas hídricas a nivel global. En el periodo 2022-2023 se produjeron un total de 525.6 millones de toneladas métricas de este cereal, cuya producción requiere de un uso intensivo de agua. La Water Footprint Network calcula -con datos actualizados del periodo 2010-2019- que para producir un kilogramo de arroz se requieren una media global de 1.144 litros de agua, esta cifra puede variar dependiendo del tipo de suelo, el riego, el clima, entre otros factores. También puedes leer: 6 lugares declarados Patrimonio de la Humanidad en riesgo por el cambio climático Sus principales productores son China e India. De acuerdo a información del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, China produjo en el periodo 2022-2023 145,95 millones de toneladas métricas de arroz, mientras que la India cultivó 135,76 millones de toneladas métricas. A ellos, les siguen Bangladesh (36,35) e Indonesia (33,90). Es decir, los cuatro principales productores provienen de Asia, zona que -a su vez- tiene la disponibilidad de agua per cápita más baja del mundo. Se espera que la producción del arroz tenga un incremento a nivel mundial en el periodo 2024-2025, llegando a 537 millones de toneladas, lo que -según proyecciones de la FAO- implicaría un máximo histórico. 2. Caña de azúcar Otro de los cultivos que tienen un impacto significativo en la huella hídrica global es el de la caña de azúcar. La WFN calcula que para producir un kilogramo se requieren una media global de 1.280 litros de agua. Según la FAO, la producción e este cultivo cuenta “con volúmenes mundiales que superan los 1.500 millones de toneladas desde 2007, elevándose a más de 1.900 millones de toneladas en 2022”. La caña de azúcar es la base para producir el azúcar refinada que llega a nuestras mesas, representando un 85% de la producción de ésta a nivel global. La mayor producción de este cultivo en 2022 se concentró en el continente americano, llegando a 973 millones de toneladas métricas, mientras que el mayor productor del mundo es Brasil. Para tener una perspectiva, el país latinoamericano produjo -según datos de la FAO- en la temporada de 2022 un 38% de la producción mundial. Le siguió la India con un 23% y China, Pakistán y Tailandia, con un 5%. En Brasil, de todas formas, este mercado no solo tiene como objetivo final la producción y exportación del azúcar de caña. El país ha desarrollado una industria que produce etanol de la misma caña de azúcar, un biocombustible que se exporta en cantidades importantes. 3. Poroto de soja Alimento para ganado, biocombustible y consumo humano. Esos son algunos de los diversos usos del poroto de soja, un cultivo oleaginoso cuya producción mundial se concentra en América Latina y América del Norte. El principal productor del mundo es Brasil, con más de 43 millones de hectáreas dedicadas al cultivo del grano. La selva amazónica, de hecho, ha sido una de las zonas donde esta industria se ha expandido, generando alerta entre los activistas ambientales. Estados Unidos es el segundo productor del mundo, seguido por Argentina. Entre los tres países concentran el 80% de la producción mundial de la soja, según datos de la FAO. Otros productores importantes de la región son Paraguay, mientras que en Asia, India y China lideran en volúmenes de producción anual. Según la FAO, la producción mundial actual “ronda los 176,6 millones de toneladas en 75,5 millones de hectáreas”, cultivo que depende principalmente de condiciones de secano, es decir del agua de las lluvias, aunque cada vez se utiliza más el riego suplementario. La huella hídrica media global de la soja es de 1.600 litros por kilogramo, mientras que la del biodiesel de soja (estimado con datos de 2011) es de 11.400 litros de agua por uno de combustible. 4. El algodón Uno de los casos emblemáticos del mal manejo de los recursos hídricos es el de los ríos Amur Darya y Syr Darya. La excesiva extracción de agua de esos afluentes de Asia Central para el riego de cultivos de algodón terminaron secando casi por completo el mar Aral, lago que llegó a ser el cuarto más grande del mundo. Un reportaje del National Geographic de 2024 dio cuenta de que el desastre ambiental sigue afectando a las comunidades de Karauzyak, al oeste de Uzbekistán. El lago comenzó a secarse luego de que en los 60 las autoridades desviaran los ríos a canales de irrigación para fomentar la industria algodonera. El caso puede servir para ilustrar el alto nivel de agua que requiere este cultivo para subsistir y expandirse: el algodón tiene una huella hídrica media mundial de 6.055 litros por kilogramo, según los cálculos de la WFN. El algodón en rama o fibra se cultiva principalmente en la India, país que se anota el 25% de la producción mundial, seguido por China (22%), Estados Unidos (15%), Brasil (13%) y Pakistán (4%). 5. El aguacate o palta La producción global del aguacate es considerablemente menor que la de los cultivos que mencionamos más arriba. ¿Entonces, por qué cuando hablamos de huella hídrica inevitablemente nos topamos con ella? Por varias razones, pero principalmente porque es un cultivo de uso de agua intensivo -la WFN calcula una media global de 938 litros de agua por kilogramo- y quizás más importante aún, porque algunas de las zonas en que este fruto se cultiva están sometidas a un estrés hídrico significativo, afectando en algunos casos directamente al acceso de la población a este recurso crítico. También puedes leer: Los 5 países que permiten visa dorada y que se han vuelto tendencia para vivir Ese es el caso de México, país que es el mayor productor de aguacates del mundo. En las regiones de Michoacán y Jalisco, expertos y comunidades han denunciado que el denominado “oro verde” mexicano está teniendo un costo demasiado alto para las personas que habitan la zona. El cambio en el uso de los suelos, el uso intensivo de agua y la sequía extrema que atraviesa el país ha afectado además a la propia industria agrícola. Fuente: BBC