Su éxito como emprendedores, empresarios y como líderes de organizaciones de gran peso e influencia a nivel global, son algunos de los factores del por qué su filosofía y accionar en los negocios son imitados por una gran cantidad de empresas y líderes en ellas. Y, si nos enfocamos en Bill Gates, no cabe duda que el fundador de Microsoft es una gran influencia, no sólo por ser una de las personas más ricas del mundo (segunda) con una fortuna estimada en USD 98 mil millones, según Forbes, sino porque es considerado un gran líder por su visión empresarial, su eficiente manejo de equipos y por sus acciones filantrópicas. ➤ Ver también: 5 libros que Bill Gates te recomienda leer este verano En ese sentido, tener presente siempre la forma en que el también informático hizo a lo largo de su actividad empresarial, puede ser una gran guía para todos los líderes de equipos. En ese sentido, Marcel Schwantes, en un artículo para Inc. expone una de las premisas que Bill Gates desarrolló con el paso de los años y experiencia: “aprenda a delegar mejor”. Al respecto, expone cinco cualidades que el cofundador de Microsoft fortaleció a medida que la tecnológica creció, algunas de ellas relacionadas con “aprender a delegar sus debilidades”. Aquí te compartimos algunas claves que el magnate y filántropo aplicaba: 1. El por qué de la razón Un error recurrente en los equipos de trabajo, los CEO, directores, gerentes suelen no generar buenos canales de comunicación con los colaboradores; no suelen explicar o ser suficientemente transparentes sobre el porqué de una decisión o una tarea. Sin embargo, el especialista expone que “al destacar la importancia y la singularidad de una tarea en particular y exponerla como una oportunidad de asociación, los líderes aumentan la motivación y las posibilidades de seguimiento”. 2. Las metas y expectativas claras, inspiran Y es cierto, un líder que logra esta cualidad con sus equipos genera un profundo engagement con cada uno de los miembros que lo conforman. Por ello, Schwantes señala que es muy importante que se les involucre, primero definiendo claramente el trabajo y el papel de cada uno de ellos para que se logren los objetivos. Pero, además subraya que comunicar con gran claridad todas las expectativas para una comprensión completa, es clave. E, igualmente importante, lograr confirmar que cada uno de ellos entendió lo que se compartió. 3. Elegir a la persona correcta No se trata de diferir tareas o responsabilidad sólo por ‘involucrar al equipo’, sino de elegir a la persona adecuada para cada tarea, “ya que la experiencia, el conocimiento y las habilidades son importantes para la tarea delegada”, refiere el speaker y coach ejecutivo. 4. Definir los resultados Muchos líderes se enfocan en subrayar lo que no se alcanzó, en lugar de capitalizar lo que sí se logró. “Permita que la libertad de creatividad y la fuerza y el estilo de cada contribuyente individual brillen en lugar de exigir su forma de hacer las cosas”, sostiene Schwantes, esto debido a que se generan mayores oportunidades de que se alcance el éxito, la confianza y la participación en el trabajo. 5.- Reconocimiento asertivo Sin duda todos los que somos parte de un equipo nos sentimos bien cuando se nos reconoce un trabajo o logro, pero no se trata de poner una ‘estrellita’ como en la época escolar. La “dopamina química, un neurotransmisor producido en el cerebro, estimula las partes del cerebro que procesan recompensas y crean emociones positivas como la satisfacción y el disfrute”, explica el especialista, al tiempo que detalla que el hacer un reconocimiento “a un empleado por su buen desempeño también salvará su negocio”, recordando que cuando no se hace, “es la tercera razón más común por la que los empleados eligen dejar a sus empleadores”. Fuente: Merca20