América Latina se enfrenta al gran reto, y a la vez oportunidad, de avanzar hacia una implementación más efectiva de los criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) tanto en el sector privado como en la sociedad civil. Con el propósito de fortalecer este proceso, Paola Comín, Directora de Relaciones Internacionales del Instituto Global ESG de Brasil y de T'inki – Centro de Pensamiento del Futuro, compartió cinco claves fundamentales que están guiando esta transformación en la región, en especial desde la experiencia brasileña y su proyección hacia países como Ecuador. El primer paso, explicó Comín, es comprender que ESG no es una tendencia pasajera, sino una construcción de largo plazo. Recordó que esta visión nació hace 20 años como una propuesta del entonces Secretario General de las Naciones Unidas y hoy, dos décadas después, su legado sigue más vigente que nunca. Para conmemorar este hito, el Instituto Global ESG creó el “Movimiento ESG en la práctica”, una iniciativa que busca consolidar y expandir los avances logrados, proyectando una agenda para los próximos 20 años. Esta mirada de futuro se refleja también en la creación de una medalla conmemorativa que se entrega a líderes internacionales comprometidos con la implementación de estas prácticas en sus países y organizaciones. Una segunda clave es la necesidad de articular esfuerzos multilaterales y regionales. Comín subrayó la importancia de construir redes de colaboración similares a las que ha logrado la Unión Europea, donde la coordinación entre países ha permitido estandarizar y elevar los niveles de compromiso. En este contexto, el Instituto está trabajando activamente con Ecuador para adaptar e implementar las mejores prácticas que han dado frutos en Brasil. Este tipo de cooperación, sostuvo, es vital para enfrentar desafíos compartidos, considerando que América Latina tiene muchas características comunes, económicas, sociales y ambientales, que permiten aplicar soluciones con impacto regional. En tercer lugar, se destaca la institucionalización del compromiso ESG. No se trata solo de generar conciencia o de promover iniciativas aisladas, sino de consolidar estructuras duraderas que respalden la implementación de estos principios. El lanzamiento de una “frente parlamentaria” internacional por parte del Instituto es una muestra de ello. Otra clave esencial es la transversalización de ESG en todos los sectores. Para que la sostenibilidad no quede únicamente en el ámbito corporativo, es fundamental involucrar también a la sociedad civil, a las organizaciones comunitarias, a la academia y a los gobiernos locales. El enfoque debe ser inclusivo, de abajo hacia arriba, incorporando diferentes voces y realidades. Finalmente, Comín insistió en la importancia del liderazgo con propósito. “ESG no se impone, se inspira”, afirmó. Por eso, el instituto pone énfasis en el reconocimiento de personas que lideran con el ejemplo, generando cambios desde sus espacios, movilizando voluntades, formando alianzas y abriendo caminos para otros.