Sir Ernest Shackleton ofrece un gran ejemplo. De 1914 a 1916, Shackleton dirigió una expedición en un intento por convertirse en el primero en cruzar la Antártida con vida. Antes de eso, había formado parte de dos expediciones, ambas fracasaron. Este intento, sin embargo, resultó ser tanto el mayor fracaso de Shackleton como su mayor logro. Incluso antes de llegar a la costa, el barco de Shackleton estuvo congelado en el mar durante 10 meses. Para empeorar las cosas, el barco fue aplastado por el océano, lo que obligó a los hombres a acampar en el hielo durante cuatro meses helados y oscuros. Shackleton, sin embargo, los mantuvo con vida, los condujo a tierra y, con otros cinco hombres, navegó ochocientas millas para encontrar la ayuda que tan desesperadamente necesitaban. A pesar de que no pudo cruzar la Antártida, Shackleton garantizó la seguridad de los 27 hombres durante el lapso de su cuarentena antártica de dos años. Aproximadamente un siglo después, los líderes de empresas y organizaciones pueden aprender de este capitán. Aquí hay cuatro rasgos de carácter atemporales y que salvan vidas que Shackleton compartió con muchos otros grandes líderes en tiempos de crisis. Optimismo contagioso La química, más que la competencia, juega un factor importante en un gran equipo. Por mucho que los líderes deberían centrarse en desarrollar habilidades como la proyección de visiones y las conversaciones cruciales, puede que no sea una mala idea aprender a cantar con los demás, incluso cuando no se pueda, y brindar no solo esperanza sino optimismo. Mantenerse tranquilo Sin embargo, ser optimista no conduce a cambios, transformaciones o resultados. Shackleton no tenía un optimismo ingenuo. Él conocía muy bien la realidad de su situación, pero mantuvo una serena compostura. En tiempos de crisis, los líderes deben mantener la razón y el fundamento, incluso cuando es tentador ceder a sus ansiedades y miedos. No importa la gravedad de la situación, los grandes líderes son una fuente de fortaleza y estabilidad para su equipo. Organización igualitaria En el barco de Shackleton, todos eran iguales. Ya fuera un simple tripulante o un médico, se esperaba que, cuando fuera necesario, fregara los suelos o condujera el barco. Shackleton cumplió con estas reglas: al dividir a la tripulación en equipos más pequeños, Shackleton siempre incluía a las personas más difíciles en el suyo. Incluso eligió literas y dormir en la misma cabina que los demás. Si el objetivo es que todos trabajen juntos y sobrevivan, puede ser más prudente organizarse y distribuirse de manera uniforme. Humilde compasión Aunque Shackleton fue llamado "el jefe", se describe que se tomaba su tiempo para escuchar a los demás. Al pasar a un miembro de la tripulación por un pasillo, los detenía y les preguntaba sobre sus vidas y cualquier detalle que recordaran. Liderazgo atemporal A medida que todos llevamos nuestras vidas y nuestros respectivos equipos a través de tiempos de incertidumbre sin precedentes, todos podemos mirar a Ernest Shackleton como un ejemplo de cuatro rasgos importantes para el liderazgo en crisis: Deja de lado los objetivos y las métricas por un momento y comparte una risa o tal vez incluso una canción. Estar presente con tu gente, brindándoles una presencia fresca, tranquila y serena. Sacrifica tu orgullo y preferencias. Mira las necesidades y el dolor de los demás. Fuente: Entrepreneur