En asociación con economistas de la Universidad de Chicago y la Escuela de Negocios de Copenhague, el estudio recurrió a una base de datos con más de 17.000 evaluaciones de ejecutivos de alto nivel, incluidos 2.000 CEOs. La base de datos tiene información sobre la trayectoria profesional de cada uno de los líderes de la lista, así como resultados comerciales y patrones de comportamiento. Tras el análisis de esta información, los autores de este estudio encontraron qué distingue a los candidatos que luego fueron contratados como CEO de los que no. Y también se descubrió y analizó el comportamiento de quienes tuvieron un rendimiento sobresaliente en el cargo. Antes esto, el HBR encontró que hay cuatro comportamientos determinantes. Decidir con rapidez y convicción El estudio descubrió que es más importante para los altos ejecutivos ser más decisivos. Esto significa tomar decisiones antes, más rápido y con mayor convicción. Además, los altos ejecutivos más exitosos son aquellos que toman decisiones de manera constante, incluso en medio de la ambigüedad, información incompleta y en ámbitos desconocidos. Según datos del estudio, quienes fueron descritos como “personas decididas” tenían 12 veces más probabilidad de ser directores ejecutivos de alto rendimiento. Y entre los ejecutivos estudiados, quienes tenían mayor coeficiente intelectual suelen ser quienes más luchan con la toma de decisiones. En sus casos, aunque la calidad de las decisiones suele ser buena, pueden tardar demasiado en tomar una decisión o establecer prioridades claras, lo que puede pasar una factura muy alta a ellos y a sus equipos. Otro hallazgo interesante es que los directores ejecutivos decididos reconocen que no pueden esperar a tener la información perfecta para tomar decisiones. Por ejemplo, Jerry Bowe, director ejecutivo del fabricante de marcas blancas Vi-Jon, asegura que “una vez que tiene un 65% de certeza sobre la respuesta, toma una decisión”. Aunque este tipo de líderes sí trabajan activamente en solicitar múltiples puntos de vista y consultan a un grupo relativamente pequeño y cuidadosamente seleccionado, que son sus asesores de confianza. También te puede interesar: Los 5 consejos de Mark Zuckerberg para dirigir y gestionar una empresa Involucrarse para generar impacto Este punto consiste en la capacidad que tienen los directores ejecutivos para conseguir involucrar a los colaboradores y todas las partes interesadas (los stakeholders) en la visión y rumbo claro que tienen para la empresa. Los ejecutivos de alto rendimiento equilibran esa visión clara con las prioridades que tienen todos los stakeholders de la compañía. Para lograr esto, los líderes suelen desarrollar una comprensión clara de las necesidades y motivaciones de todas las partes interesadas. Y luego logran que las personas se involucren con el plan para alcanzar el rendimiento necesario para cumplir con los objetivos de creación de valor. Y según el estudio, los directores ejecutivos que interactuaban hábilmente con las partes interesadas con esta orientación de integrar a todos hacia el mismo objetivo obtuvieron un 75% de éxito en su rol de liderazgo. Una característica que se destaca en este comportamiento de los directores ejecutivos es que al trabajar en integrar a todos los actores y alinearlos a la visión, se ganan el apoyo de sus colegas y colaboradores. Logran esto ya que les infunden confianza en que conducirán al equipo al éxito, incluso si eso significa tomar decisiones incómodas o impopulares. Adaptarse proactivamente La capacidad de adaptarse sobre la marcha a entornos cambiantes también es trascendental. Según el análisis del estudio del HBR, los directores ejecutivos que se destacan por su capacidad de adaptación tienen 6,7 veces más probabilidades de tener éxito. Los propios directores ejecutivos eficaces aseguran que esta capacidad de adaptarse significa lidiar con situaciones que no están en ningún manual de estrategias. Los directores ejecutivos con mayor capacidad de adaptación son aquellos que pasan hasta un 50% de su tiempo enfocados en pensar en el largo plazo. Otros ejecutivos dedican, en promedio, solo un 30% de su tiempo al enfoque de largo plazo. Y este enfoque en el largo plazo es necesario para que los directores ejecutivos tengan más probabilidades de captar las primeras señales de alerta y comiencen a adaptarse. Además, los ejecutivos adaptables reconocen que los reveses y la adversidad, en general, son parte integral del cambio de rumbo. Y se caracterizan por tratar a sus errores como oportunidades para aprender y crecer. De hecho, en el estudio los ejecutivos que consideraban a los reveses como un fracaso tenían un 50% menos de probabilidades de prosperar. También puedes leer: Seis herramientas de inteligencia artificial perfectas para optimizar tu CV Entrega confiable Finalmente, una conducta que distingue a los ejecutivos más exitosos de los que no lo son es la capacidad de producir resultados de manera confiable. Y esta es, posiblemente, la más poderosa de las cuatro conductas esenciales se este estudio. Según la muestra del HBR, los candidatos a directores ejecutivos que obtuvieron una alta puntuación en confiabilidad tenían el doble de probabilidades de ser elegidos para el puesto y 15 veces más probabilidades de tener éxito en su rol. Según los datos de este estudio, un 94% de los candidatos a CEO destacados que se analizaron obtuvieron una alta puntuación en el cumplimiento constante de sus compromisos. Y para lograrlo, la clave era establecer expectativas realistas desde el principio. Para lograr esto, en las primeras semanas en sus cargos, los ejecutivos de alto rendimiento analizan a profundidad los presupuestos y los planes. También se relacionan con los mientras de la junta directiva, con los empleados y clientes para comprender las expectativas de todos. Y al mismo tiempo, evalúan rápidamente el negocio para desarrollar su propio punto de vista y su plan alineado con expectativas que son alcanzables. Fuente: Infobae