Actualmente se entiende que tener un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente no solo es lo correcto, sino un requisito para el éxito de las empresas a largo plazo. No obstante, la realidad es que esto es más fácil de decir que de hacer. El desarrollo de programas ambientales y sociales globales y escalables requiere enormes recursos, a veces formando equipos completos. Es fácil establecer objetivos, pero es mucho más difícil tomar las decisiones para lograrlos. ➤ Ver también: ¿Cómo impulsar el crecimiento tras la pandemia? La sostenibilidad es la respuesta Para las empresas más grandes del mundo, que responden a los accionistas, la capacidad de priorizar el largo plazo se vuelve aún más desafiante como la presión sobre los gigantes empresariales. Afortunadamente, hoy en día no solo los activistas climáticos están creando presión; la comunidad de inversores y el sector financiero también están exigiendo a las empresas que alineen mejor sus estrategias comerciales y de sostenibilidad. Si bien la pandemia global ha amplificado y acelerado la urgencia de una acción más fuerte, el mensaje a largo plazo es claro: Si las empresas no toman las medidas necesarias en torno a temas ambientales, sociales y de gobernanza (ESG), sentiremos los efectos durante generaciones. A continuación te presentamos tres razones para alinear la sostenibilidad y las finanzas y por qué es una tendencia que está iniciando. 1. Los inversores solicitan cada vez más datos no financieros comparables y fiables Actualmente, dos verdades son principalmente evidentes por sí mismas: La humanidad no puede seguir extrayendo los recursos naturales de nuestro planeta a un ritmo insostenible. Y, las empresas que prestan atención a estos problemas e invierten en consecuencia, superan a las que no lo hacen. Los inversores institucionales están viendo estas dos realidades y están aumentando sus esfuerzos para evaluar el desempeño de las empresas que utilizan factores ASG (ambientales, sociales, y de gobierno corporativo), según la quinta encuesta de EY de Servicios de Sostenibilidad y Cambio Climático de 298 inversores institucionales a nivel mundial. 2. La divulgación de informes ESG necesita el rigor de los informes financieros Los informes de ESG permiten el control y la comunicación de los criterios en temas ambientales, sociales y de gobernanza, de acuerdo con uno o más de los marcos globales reconocidos hoy en día. Pero, según EY, los informes de desempeño de ESG generalmente carecen de los sistemas y controles rigurosos que caracterizan los informes financieros. A diferencia de los informes financieros, los informes ESG no tienen métricas, garantías o formatos de informes consistentes que los inversores y las empresas puedan analizar o comparar. Los avances en tecnología permiten a las empresas recopilar cantidades cada vez mayores de datos, por ejemplo, sobre la huella ambiental de sus operaciones. Sin embargo, estos datos deben presentarse de manera accesible y verificable. 3. Las OSC deben trabajar mano a mano con el C-suite El mes pasado, se lanzó el nuevo Grupo S30, un grupo que busca colaborar en iniciativas y acciones para ayudar a proteger e impulsar el valor sostenible de las partes interesadas. El Grupo S30 se conforma por líderes en sostenibilidad de todo el mundo. Fue lanzado a través de la Iniciativa de Mercados Sostenibles (SMI) y en colaboración con la organización de servicios profesionales EY y la firma de relaciones públicas Freuds. En el lanzamiento, el Príncipe de Gales pidió a las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) empoderadas, que trabajen en estrecha colaboración con sus homólogos de alto nivel. Cabe destacar que alinear la sostenibilidad y las finanzas no es solo una tendencia actual que va en crecimiento, es una forma de lograr lo que durante años hemos buscado resolver y que hoy en día no podemos dejar de lado. Fuente: Expoknews