El entorno laboral moderno ha traído consigo grandes avances en productividad y competitividad, pero también nuevos desafíos para la salud de los trabajadores. Entre ellos, el estrés se ha convertido en un enemigo silencioso que, cuando no se maneja adecuadamente, impacta directamente en la salud cardiovascular. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el estrés laboral es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar hipertensión arterial, enfermedades coronarias y accidentes cerebrovasculares. Aunque a menudo pasa desapercibido, sus efectos se acumulan con el tiempo y pueden desencadenar complicaciones graves en personas aparentemente sanas. “El estrés no solo afecta la mente, sino también al corazón. La exposición prolongada a niveles altos de tensión laboral puede elevar la presión arterial, aumentar el ritmo cardiaco y generar inflamación, factores que incrementan el riesgo de un infarto o un accidente cerebrovascular”, explica la Dra. Carla Cevallos, Jefe de Seguridad, Ambiente y Salud Ocupacional de Laboratorios Bagó En Ecuador, la situación refleja esta preocupación. Datos de la Sociedad Ecuatoriana de Cardiología indican que tres de cada diez adultos padecen hipertensión, mientras que la diabetes afecta al 8 % de la población. Ambos padecimientos se agravan con estilos de vida marcados por el estrés, el sedentarismo y la falta de descanso adecuado. También te puede interesar: Cómo incluir el chocolate en la dieta de manera saludable Frente a esta realidad, las empresas tienen la oportunidad de convertirse en aliados estratégicos de la salud de sus colaboradores. Promover la prevención cardiovascular desde el entorno laboral contribuye no solo al bienestar individual, sino también a la productividad organizacional. Algunas medidas clave incluyen: Pausas activas y actividad física diaria: Levantarse, estirarse y realizar breves caminatas durante la jornada ayuda a reducir la tensión y mejorar la circulación. Gestión del estrés: Programas de apoyo psicológico, mindfulness, espacios de diálogo y técnicas de relajación contribuyen a reducir los niveles de ansiedad y presión laboral. Alimentación saludable: Incentivar menús balanceados en comedores corporativos o cafeterías con opciones bajas en sodio y grasas saturadas favorece la salud del corazón. Chequeos médicos periódicos: Controles de presión arterial, colesterol, glucosa y peso corporal permiten detectar factores de riesgo de manera temprana. Medición de Riesgos Psicosociales: Lo que no se mide no se mejora por lo tanto en Bagó hemos decidido conocer los riesgos intralaborales, estrés laboral, acoso laboral y acoso sexual a tarvés de un prestador externo con el fin de gestionar los resultados de manera oportuna. El estrés es silencioso, pero sus consecuencias no lo son. Reconocerlo y actuar a tiempo, mediante la prevención temprana y el manejo adecuado del estrés, es clave para reducir complicaciones cardiovasculares, que siguen siendo la principal causa de mortalidad en el mundo.