2025 se recordará como un año en el que -aún sin soluciones al déficit de generación eléctrica- se contó con energía para producir, comprar, vender, lo que marcó una recuperación frente a la crisis por los apagones en 2024. La expectativa de crecimiento es de 3,2% frente a un 2024 de -2% que cerró a oscuras. A nivel de componentes del PIB, el crecimiento sostenido del consumo de los hogares y el dinamismo de las exportaciones, logran un contrapeso al repunte de las importaciones y la debilidad de la inversión ante factores estructurales como la inseguridad jurídica y ciudadana. Una inyección de remesas que superarían los USD 7.000 millones en 2025 (y crecieron 21% anual) fue favorable. También te puede interesar: Recesión y recuperación: El camino económico de Ecuador en 2024–2025 El sector financiero capitalizó la activación del sector exportador y de las remesas, lo que lo llevó a un crecimiento de 15,42% en captaciones y de 10,25% en crédito hasta octubre, con tasas activas referenciales a la baja. La rama de comercio contribuyó con un crecimiento fuerte de 4,7% y la construcción se recompone frente a años anteriores con el programa “Miti Miti” y su antecesor “VIS VIP” con financiamiento del Biess, aunque la inversión pública ha caído. En las exportaciones, el camarón fue la estrella, supera los USD 6.900 millones hasta octubre y creció 21% en valor y 16% en volumen. En segundo lugar está el cacao y elaborados con USD 3.700 millones a octubre y un crecimiento en valor de 45% y en volumen de 33%, impulsado por los precios mundiales. En tercer lugar, está el banano y plátano sobre los USD 3.500 millones. La cuarta posición fue de la minería, con USD 3.800 millones en 2025 (25% en valor), por la subida de precios del oro. Siguen enlatados de pescado y flores con más de USD 1.000 millones cada uno. En cambio, los sectores con un claro estancamiento y caída fueron petróleo y su refinación, debido a menor producción, precios bajos, falta de nuevos contratos y la creciente importación de combustibles. Por: María de la Paz Vela, MSc. Profesora USFQ