Para 2024, el sector enfrenta un estancamiento debido a diversos retos que enfrenta el país. Luis Felipe Vizcaíno, Presidente de la Federación de Transporte Pesado del Ecuador (FENATRAPE), señala que el crecimiento del sector de carga terrestre apenas alcanza un 0.5%, afectado por la falta de inversión extranjera, la incertidumbre electoral y problemas energéticos. “Esperamos que estas condiciones mejoren para el próximo año y así poder reactivar el sector estratégicamente”. Retos y soluciones del sector La seguridad vial ha sido un factor clave en el decrecimiento del sector del transporte pesado. Luis Felipe propone soluciones para enfrentar esta problemática. “En primer lugar, hemos propuesto la creación de una policía de carreteras, para lo cual el gobierno acaba de asignar USD 10 millones para la compra de las primeras 200 camionetas que irán directamente a crear esta policía de carreteras y que especialmente estarán ubicadas en los sitios más peligrosos de las carreteras ecuatorianas”. Actualmente, el sector ha reducido su productividad en un 30%, ya que los camiones, que antes operaban 24/7, ahora deben suspender sus recorridos nocturnos en áreas peligrosas. Esto genera pérdidas mensuales de entre USD 12 y 15 millones. Sin embargo, se espera que con la implementación de la policía de carreteras, áreas de descanso y el apoyo del ECU-911, el sector pueda recuperar su operatividad al 100%. También te puede interesar: Ecuador es uno de los países mejor conectados de Sudamérica en carga aérea Prácticas sostenibles “Hemos solicitado al Gobierno que mejore la calidad del combustible, ya que en Ecuador seguimos utilizando diésel Euro 3, fuera de los estándares mundiales”, señala Luis Felipe. La petición es introducir al menos Euro 4 o Euro 5, idealmente Euro 6, como en Europa, lo que permitiría motores más ecológicos y una reducción del azufre en el diésel. En conclusión, el sector de transporte pesado en Ecuador, compuesto por más de 5.000 empresas certificadas y comprometidas con la excelencia y sostenibilidad, enfrenta desafíos críticos en materia de seguridad. A pesar de su rol fundamental durante la pandemia y en el abastecimiento nacional, es necesario que el Estado garantice condiciones seguras en las carreteras para permitir el desarrollo logístico.