El año 2021 se despidió con temperaturas por encima de lo normal. Fue el colofón a un año de eventos meteorológicos extremos y extraordinarios. También fue el año en el que la ciencia dejó claro que el ser humano tiene un problema –generado por él mismo– y que se llama crisis climática. Y ha sido el año en el que los Gobiernos admitieron claramente que los planes que tienen sobre la mesa no permitirán que el calentamiento se quede dentro de los márgenes de seguridad. Calor extremo y ciencia De Norteamérica a China, pasando por Centroeuropa, el verano en el hemisferio norte estuvo repleto de eventos extremos en forma de olas de calor, incendios colosales e inundaciones devastadoras. El clima extremo desafió al mundo y sus efectos se notaron en la pérdida de permafrost en Siberia, en los tremendos incendios de la costa Oeste de Estados Unidos o en el aumento de las temperaturas en España. A principios de agosto, mientras sucedían estos fenómenos, se difundió el gran informe científico sobre el cambio climático que elabora el IPCC, el panel de expertos que lleva más de tres décadas sentando las bases sobre el conocimiento del calentamiento global. La conclusión principal fue que es “inequívoco” que el ser humano “ha calentado la atmósfera, el océano y la tierra”. Además, “la actividad humana está haciendo los fenómenos climáticos extremos (olas de calor, sequías, precipitación intensa) más frecuentes y graves”, como explicaba uno de sus autores en esta entrevista. Cumbre del clima y carbón La ciudad escocesa de Glasgow acogió en noviembre la cumbre del clima, la llamada COP26, que tuvo que retrasarse un año por la pandemia. La cita se cerró con el reconocimiento, por parte de los casi 200 países presentes, de que los esfuerzos de recorte de emisiones actuales no son suficientes y que deben actualizarse al alza a partir del próximo año. Además, por primera vez, se hizo un llamamiento explícito a desengancharse del carbón y de los combustibles fósiles. Glasgow también fue escenario de un sinfín de pactos sectoriales (aunque sin vinculación legal) y protestas en las calles. 2021 fue también el año de la vuelta a la lucha internacional contra el cambio climático de Estados Unidos, y de la firma de la paz climática entre este país y China, las dos potencias que más contribuyen ahora al calentamiento global. Ambas se han comprometido a colaborar con, por ejemplo, medidas para reducir las emisiones de metano. Este gas se ha puesto en el punto de mira de la lucha climática también este año. Fuente: El País