Este 2025, ambas organizaciones trabajarán en conjunto para reemplazar 200 pisos de tierra por pisos seguros en zonas rurales de Chimborazo —la provincia con mayor índice de desnutrición crónica infantil del país—, así como en comunidades de Imbabura, Cañar, Azuay y otras más. Esta acción forma parte de la gran iniciativa regional 100 mil pisos para jugar, que busca erradicar los pisos de tierra en América Latina y el Caribe al año 2050. Pero ¿por qué un piso puede cambiar tanto? Estudios respaldados por el Banco Mundial y la Universidad de California muestran que el reemplazo de pisos de tierra por concreto tiene impactos contundentes: reducción del 78% en infecciones parasitarias, disminución del 81% en anemia, y un aumento significativo en el desarrollo cognitivo infantil. En adultos, se reporta una disminución del estrés en un 45% y una mejora del 59% en la satisfacción con la vivienda. Otros datos importantes recogidos de un estudio en Guatemala y Honduras, reporta que las familias mejoraron su economía en un 20%, redujeron en un 80% los gastos médicos e invirtieron un 12% más en mejoras del hogar. Incluso se evidenció una disminución del 15% en la deserción escolar. Además, investigaciones evidencian una relación directa entre las condiciones del entorno doméstico y la prevalencia de enfermedades que afectan la nutrición. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que “la exposición frecuente a agentes patógenos en el entorno doméstico, como los que se encuentran en suelos contaminados, puede causar infecciones intestinales crónicas, lo que interfiere en la absorción de nutrientes y contribuye a la desnutrición crónica en la infancia” (WHO, Environmental risks and children’s health, 2016). En ese sentido, Esteban Lasso, Director País de World Vision Ecuador, enfatiza: “Este proyecto se alinea con nuestro compromiso de más de tres años en prevenir y erradicar la desnutrición crónica infantil en Ecuador. Sabemos que el entorno en el que crece un niño es tan importante como su alimentación, y mejorar la calidad del piso es una intervención concreta y comprobada que contribuye a romper este ciclo de pobreza y enfermedad”. Por su parte, Minor Rodríguez, Director General de 100 mil pisos para jugar, añade: “Buscamos mejorar las condiciones de habitabilidad. Sustituir los pisos de tierra por concreto reduce significativamente los factores de riesgo asociados a enfermedades. En muchos casos, el cambio del piso se convierte en un motor para la familia: un primer paso hacia la mejora progresiva de la vivienda”. A través de esta iniciativa, empresas, colaboradores y personas particulares pueden ser parte del cambio. Cada aporte —económico, en insumos o servicios— contribuye a mejorar la salud, el desarrollo y la esperanza de cientos de familias. En un contexto donde la vivienda digna sigue siendo un desafío, proyectos como 200 pisos para jugar demuestran que la articulación entre organizaciones, sector privado y ciudadanía puede lograr transformaciones reales. Para sumarse al proyecto, puede escribir a empresas_ecu@wvi.org o llamar al +593 9 9369 4988. Porque toda niña y niño merece crecer en un hogar que le permita jugar, estudiar y soñar en libertad.