En dos décadas la economía del país se ha mostrado altamente sensible a la volatilidad de los precios internacionales de petróleo y materias primas, que tuvieron un alza importante desde 2003 hasta 2008, en el que por ejemplo el precio promedio del barril de petróleo WTI pasó de USD 31,08 a USD 99,67, respectivamente, y que registra precios promedio anuales que superan los USD 93 entre 2001 y 2014, así como en 2022. Son varios los desafíos que el sector empresarial ha tenido que hacer frente, como la reducción de la demanda internacional por la crisis financiera de 2009, fenómenos naturales como El Niño en 2015 y 2016, el terremoto de abril de 2016, la pandemia del Covid-19 en 2020 y el conflicto entre Rusia y Ucrania en 2022 que se han presentado como desafíos a la producción nacional. Es así como estos y otros factores de inestabilidad política, conmoción social y el avance de la inseguridad, han marcado periodos de alta volatilidad en el crecimiento económico del país. Entre 2004 y 2014, la economía ecuatoriana experimentó una tasa de crecimiento promedio en el periodo de 4,6% por año, que consiste en parte, a la respuesta a un boom del precio del petróleo que osciló entre los USD 41 y USD 99,67 el barril WTI, y a una importante expansión de la actividad económica e inversión pública y privada. Posteriormente, entre 2015 y 2020 el precio del barril de petróleo se redujo de USD 48,66 a USD 39.16, respectivamente (con un repunte intermedio en el periodo con un alza a USD 65 en 2018). Precisamente en 2004, el PIB de Ecuador alcanzó una tasa de crecimiento de 8,2%, la más alta en los últimos 20 años. El PIB nominal llegó a USD 36.592 millones. Este notable crecimiento de la economía fue impulsado principalmente por un fuerte incremento de las exportaciones de crudo en volumen y en valor, que fue posible gracias a la puesta en funcionamiento del Oleoducto de Crudos Pesados (OCP), permitiendo un incremento de la participación del sector privado en la extracción, transporte y exportación de crudo, según el Banco Central del Ecuador (BCE). En 2009, la economía evidenció una desaceleración en su crecimiento (0,6%), esto como resultado de la crisis financiera internacional, el descenso de los precios del petróleo, la caída de remesas y la pérdida de dinamismo de la demanda internacional. En 2016, el PIB de Ecuador se contrajo (-1,2%) por primera vez desde que adoptó la dolarización (2000) como sistema monetario. En ese año, el país enfrentó la caída de los precios del crudo, la apreciación del dólar y un terremoto causante de pérdidas humanas y materiales. Recientemente, la economía se vio afectada por una pandemia mundial que paralizó gran parte de las actividades económicas. Es así que, en 2020, las medidas de confinamiento asociadas a la crisis sanitaria del Covid-19 resultó en una caída del PIB en un 7,8%. Por otro lado, la reactivación económica de 2021 impulsó una tasa de crecimiento del 4,2%, que se ha mantenido, aunque a menor ritmo, en 2022 con una tasa en torno al 2,9%, según el Banco Central. Los ingresos totales generados en la economía también mostraron un comportamiento similar al del PIB. En 2015 y 2016, los ingresos de las empresas se contrajeron en un 6,6% y 6,8%, respectivamente, mientras que, en 2020, durante la crisis sanitaria, los ingresos cayeron en un 15%, hasta los USD 163.316 millones, cifra que significó un retroceso a los niveles de venta del 2012. Con la reactivación económica de 2021, los ingresos mostraron un repunte en un 22,5%, superando la barrera de los USD 200 mil millones; en tanto que, en 2022 esta tasa se ubicó en un 14,3%. A lo largo de estos 20 años, Revista Ekos se ha destacado en la realización del Rk. empresarial, especial que resalta a las empresas más importantes del país y cuyo desempeño se constituye en un promotor clave para el desenvolvimiento de la economía nacional. Entre 2003 y 2009, los ingresos generados por el top 400 de las empresas más grandes del país representaron en promedio el 64,5% del PIB. En ese periodo, el ingreso mínimo promedio para ser parte del ranking se situó en torno a los USD 22,39 millones. En 2007, con un 67,2%, los ingresos de este grupo de empresas alcanzaron su más alta participación en el PIB. Mientras que, en 2008, el ingreso mínimo se ubicó en USD 30,27 millones, el más alto del periodo. Por otro lado, entre 2010 y 2022, se realiza la publicación de los ingresos de las 1.000 empresas más grandes del país, las cuales representaron en promedio el 77% del PIB. En tanto que, el ingreso mínimo promedio del periodo se situó en USD 16,70 millones. En 2022, con un 87,7%, los ingresos generados por el top 1.000 lograron su más alta participación en el PIB. En ese mismo año, el ingreso mínimo se constituyó como el más alto del periodo (USD 22,15 millones). Es bien conocido en análisis económico que la relevancia de las empresas grandes se da en que estas logran sostener el empleo en el tiempo, así como la generación de ingresos en la economía a pesar de la adversidad, y de que representan un motor que la impulsa más y promueve la generación de encadenamientos a su alrededor en tiempos de recuperación y auge de la economía. Por: Juan Carlos Zabala A. y Jonathan Guamán Ch., Ekos Research