Ésas son algunas de las frases que suelen dedicarse a los profesionales –hombres y mujeres– más creativos del mundo, a aquellos que, en definitiva, convierten el chispazo de la inspiración en un incendio cultivado con la densa gasolina del esfuerzo.Porque no hay ingenio sin esfuerzo. No, al menos, en el siglo xxi. La innovación no es el fruto maduro que cae de un árbol genial para posarse, amablemente, en la hierba. De eso nada.Exige constancia, dedicación, un amor propio ciertamente abrumador, llevar la contraria no solo a los peores sino también a los mejores y, por supuesto, apoyarse en las distintas versiones de lo que consideraríamos un equipo.Pueden ser jefes y subordinados excelentes, parejas y familias que jamás pierden la fe, inversores que se juegan todo por una idea que a muchos les parece demencial. Aquí está, un año más, nuestra lista con las 100 mentes creativas que nos han enseñado a mirar el mundo o los negocios con otros ojos. ¡Que siga el incendio!