Una de las señales más seguras de una empresa próspera es el crecimiento sólido y constante de los ingresos. Eso no ha sido fácil de lograr en los últimos 15 años. El crecimiento corporativo se redujo drásticamente después de la crisis financiera mundial, con las empresas más grandes del mundo creciendo a la mitad del ritmo que tenían antes de 2008. Además, los aumentos de las inversiones de capital superaron la expansión de los ingresos, comprimiendo los rendimientos. Ahora, con una economía mundial en desaceleración, una inflación en aumento y la incertidumbre geopolítica, el crecimiento que genera ganancias y valor para los accionistas puede volverse aún más difícil de alcanzar. Para contrarrestar estas tendencias, los líderes empresariales deben seguir un plan de crecimiento holístico que consta de tres elementos fundamentales: una aspiración audaz y una mentalidad que la acompañe, los facilitadores adecuados integrados en la organización y unas vías claras en forma de un conjunto coherente de iniciativas de crecimiento. Para ayudar a sus clientes a identificar estas vías, hicieron un estudio a profundidad de los patrones de crecimiento y el desempeño de las cinco mil empresas públicas más grandes del mundo en los últimos 15 años. También te puede interesar: Las 3 claves para mejorar tu concentración en el trabajo, según un experto en productividad La investigación reafirmó que el crecimiento de los ingresos es un impulsor esencial del rendimiento corporativo. Cinco puntos porcentuales más de ingresos al año se correlacionan con tres o cuatro puntos porcentuales más de rentabilidad total para el accionista (total shareholder returns, o TSR), lo que equivale a aumentar la capitalización bursátil entre un 33 y un 45% durante una década. Las empresas que lograron crecer más rápido y de forma más rentable que sus pares durante el período de estudio obtuvieron resultados aún mejores, generando rendimientos para los accionistas seis puntos porcentuales por encima del promedio de su industria. Sin embargo, son relativamente pocas las empresas que pueden presumir de tales resultados. Una empresa típica creció a un mísero 2,8% anual durante los diez años anteriores al Covid-19 y sólo una de cada ocho registró tasas de crecimiento superiores al 10% anual. El crecimiento saludable también ha sido difícil de mantener. Cuando se comparó el rendimiento de la muestra en la primera mitad de la última década con la segunda mitad, sólo una de cada tres empresas que se encontraban en el cuartil superior de crecimiento, entre 2009 y 2014, logró mantener esa tasa en el quinquenio posterior. Entre las empresas que crecieron, predominantemente de forma orgánica, la tasa fue aún más baja: una de cada cuatro. Diez reglas del crecimiento que crea valor Para comprender cómo las organizaciones pueden tratar de superar estos obstáculos, se estudiaron los patrones de crecimiento de las empresas de la muestra a través de varias lentes. Los hallazgos sugieren diez imperativos que deberían guiar a las organizaciones que buscan crecer y ganar más que sus pares. Ponga la ventaja competitiva en primer lugar. Empiece con una fórmula ganadora y escalable. Haga que la tendencia sea su amiga. Priorice los mercados rentables y de rápido crecimiento. Evite rezagarse. No basta con seguir la corriente, debe superar a sus pares. Turbocargue su núcleo. Concéntrese en el crecimiento de su sector principal: no puede ganar sin él. Mire más allá de su núcleo. Fomente el crecimiento en áreas de negocios adyacentes. Crezca donde sabe. Enfóquese en crecer donde tiene una ventaja de propiedad (ownership advantage). Sea un héroe local. Comprométase a ganar en el frente interno. Sea global si puede superar lo local. Expándase internacionalmente si tiene una ventaja transferible. Adquiera de forma programática. Combine un crecimiento orgánico saludable con adquisiciones en serie. Está bien encogerse para crecer. Reduzca sin piedad su cartera, si es necesario. También te puede interesar: Michelle Obama: La diferencia entre las personas exitosas y quienes sueñan con serlo Se cuantificó lo que se necesita para dominar cada regla, así como la medida para sobresalir en cada una. El “código de crecimiento” permite comparar los resultados de crecimiento y establecer el estándar. Pero el listado es retador: menos de la mitad de las empresas de la muestra destacaron en más de tres de las diez reglas y solo el 8% dominó más de cinco. Fuente: McKinsey