Las cosas han cambiado mucho desde los tiempos en que los humanos perseguían animales para alimentarse y tenían que caminar largas distancias para conseguir agua. Sin embargo, nuestros cuerpos no han cambiado. Si añadimos el transporte personal de la actualidad, las comodidades mecánicas y las pantallas que nos atan a nuestras sillas, ¿qué obtenemos? Caderas y espaldas adoloridas, cuellos rígidos, rodillas doloridas y una significativa degradación de muchos indicadores de buena salud. Hemos descubierto que el movimiento puede contrarrestar los efectos de la vida moderna, aumentar la capacidad de moverse con facilidad y mejorar todos los sistemas del cuerpo (digestivo, circulatorio, inmunitario, linfático). Los siguientes movimientos son básicos para el mantenimiento del cuerpo y aptos para todas las personas. Son la clave para que uno sea capaz de hacer todas las cosas que le gustan hasta una edad avanzada.También te puede interesar: 3 hábitos matutinos que te ayudarán a ser más feliz y productivo en el trabajo, según la ciencia 1. Sentarse en el piso (tres formas) Pasar de 15 a 30 minutos al día sentado en el piso ayuda a extender las articulaciones de la cadera a rangos que normalmente no alcanzan y ejerce una carga ventajosa sobre la columna vertebral. Te sugerimos que alternes entre estas tres posturas: Piernas cruzadas: siéntate con las piernas cruzadas delante de ti, como lo hacías cuando estabas en la primaria. 90/90: siéntate con una pierna doblada a 90 grados delante de ti (el muslo debe estar separado de la cadera). Apoya ligeramente la pierna de enfrente sobre tu trasero y dobla la otra pierna en un ángulo de 90 grados, de modo que el pie quede detrás de ti. Cambia de lado después de cinco minutos. Piernas estiradas: siéntate con las piernas estiradas delante de ti, la espalda recta o con el torso ligeramente inclinado hacia delante. 2. Bounce Saltar la cuerda es otra forma excelente de mejorar tu capacidad de equilibrio. Pero si no has utilizado una cuerda desde que tenías 10 años, considera el bounce una versión modificada de saltar la cuerda: con las manos ligeramente apoyadas en un mueble, párate sobre las puntas de los pies y salta rápidamente 50 veces hacia arriba y hacia abajo. No es necesario que bajes los talones al piso cada vez; basta con que los bajes parcialmente mientras rebotas. 3. Sentadillas No está considerada como un ejercicio de entrenamiento de fuerza, pero es una postura innatamente humana que resulta beneficiosa para las rodillas, la cadera, la espalda y el suelo pélvico. Si te resulta demasiado difícil, simplemente agáchate todo lo que puedas –no dudes en agarrarte a una puerta o al respaldo de una silla para mantener la estabilidad– y mantén la postura entre cinco y diez respiraciones. 4. Párate sobre una pierna Las caídas son la tercera causa más frecuente de lesiones no deseadas en todo el mundo entre las personas de 18 a 35 años. Intenta mantenerte de pie sobre una pierna durante 20 segundos y después cambia de lado. Si logras hacerlo, inténtalo parándote a varios centímetros de una pared blanca lisa. Después, inténtalo con los ojos cerrados. 5. Aumenta tu número de pasos No existe nada mejor para el cuerpo que caminar. Caminar no solo estresa (en el buen sentido) los huesos, las articulaciones y los músculos, sino que también aumenta la circulación y alivia el organismo. 6. Carga Esa fuerza provoca una respuesta de adaptación positiva en tus huesos, músculos y otros tejidos, lo cual los vuelve más fuertes y sanos. No es necesario que levantes pesas para hacer carga: puedes hacerlo mientras caminas. Una forma de hacerlo es “rucking”, que consiste en caminar con una mochila cargada con entre dos y 4.5 kilos de cosas. 7. Extiende la cadera Cuando está limitada, inhibe el movimiento. Para mejorar esta extensión, intenta el “estiramiento con el sillón”: colócate de espaldas al sillón, deja un pie en el piso, coloca la otra rodilla en la zona donde se juntan el asiento y el respaldo, o lo más atrás que puedas hacerlo.También puedes leer: La importancia de dormir bien: cómo lograr un ciclo del sueño saludable 8. Duerme entre siete y ocho horas Sí, técnicamente eso no es moverse, pero un sueño adecuado ayuda a mantener el movimiento, dándote la energía que necesitas para moverte como manda la naturaleza. 9. Respira profundamente La respiración es como un canario en una mina de carbón: si no puedes respirar profundamente en una posición –ya sea levantando pesas en el gimnasio o cargando una caja hasta el garaje–, no dominas esa postura. Recomendamos hacer ejercicios de respiración profunda con regularidad y concentrarse en respirar por la nariz, lo cual activa la musculatura respiratoria de forma más eficaz. 10. Aprieta los glúteos Los glúteos –los grandes músculos del trasero– controlan la pelvis para que no se incline hacia delante y provoque que tengas una espalda en forma de plátano inclinado, con la tensión e inestabilidad que ello conlleva. Puedes mejorar la fuerza de los glúteos y la extensión de la cadera apretando alternativamente los glúteos durante cinco segundos y relajándolos después durante otros dos segundos en el transcurso de varios minutos. Hazlo mientras esperas en la fila del café, mientras lavas los platos o te cepillas los dientes. Haz que cada segundo cuente. Fuente: La Lista