Hospedarse en una hacienda ubicada en la región andina del Ecuador es un abrazo con la naturaleza. Detenerse un momento, observar el verdor de árboles frutales, también los sembríos de maíz, trigo, papas, chocho y demás retazos coloridos en la vía e inhalar tanto aire como nos sea posible, para absorber el aroma a eucalipto que a ratos nos acompaña. ¡Ahhhhh! Ese respiro que nos deja una sensación de calma permanente es posible cuando hacemos del turismo rural una de nuestras prácticas de desconexión favoritas. Además de las haciendas turísticas están el agroturismo, el turismo comunitario y la gastronomía vinculada a estas localidades. De acuerdo con Carlos Andrés Orozco, Subsecretario de Desarrollo Turístico del Ministerio de Turismo, asegura que por ser espacios donde predominan actividades al aire libre, fue el segmento que más rápido se recuperó tras la pandemia de COVID-19. Siendo un especialista en el tema, Orozco relaciona las haciendas de la Costa con producción agrícola, mientras que las de la Sierra tienen su principal atractivo “en el alojamiento en casas patrimoniales; no son grandes extensiones de tierra, sino que se concentran en la historia”, explica. Considerando ese aspecto como principal cualidad de las haciendas andinas, la siguiente selección parte una revisión de Travel Ec. y se relaciona con los siglos de funcionamiento de una propiedad que dio productividad y se reinventó con el tiempo para servir al turista. También te puede interesar: Ministerio de Turismo anuncia vuelos más baratos desde Ecuador Hacienda Chorlaví (Imbabura) Hacienda Pinsaquí (Imbabura) Hacienda Zuleta (Imbabura) Hacienda Cusín (Imbabura) Hacienda Guachalá (Pichincha) Hacienda La Alegría (Pichincha) Hacienda La Ciénaga (Cotopaxi) Hacienda La Andaluza (Chimborazo) Hacienda Leito - Los Llanganates (Tungurahua) Hacienda Uzhupud (Azuay) De este listado Chorlaví fue la pionera en abrir sus puertas al turismo en 1972 y marcar así un camino de innovaciones que les ha permitido mantenerse. Carolina y Andrea Tobar, son parte de la administración de la hacienda y la tercera generación en la familia que toma las riendas de este negocio. Sobre lo que más gusta a sus huéspedes del lugar es que “hay una paz increíble, se sienten super en casa”, cuenta Andrea sobre los espacios al aire libre que tienen y que les permitió volver con fuerza tras las restricciones por la pandemia. A esa cualidad, Carolina le suma el de la experiencia: “Todo nuestro personal tiene en su mente que el cliente debe salir satisfecho”; por esa razón tratan de ser flexibles para complacer las peticiones de sus visitantes a lo largo de las 51 habitaciones disponibles. La idea como ella mismo explica es sobrepasar siempre las expectativas. Lo cierto es que apenas se arriba a Chorlaví -que en lengua Caranqui significa Nido de Amor- el ambiente se transforma: verdor por donde se mire, una pileta de piedra en la mitad y la casona de hacienda principal con paredes blanquísimas, tejas que adornan la techumbre de carrizo y una madera que ha sobrevivido por siglos. Esta construcción que fue la primera en toda la propiedad es una casa patrimonial que data de 1620. De allí que su mantenimiento requiere de un trato especial y por ello hay personal dedicado exclusivamente a ese trabajo. Por eso, la modernización mezclada con la calidez de antaño son detalles que cuidan: “Tenemos habitaciones de hacienda con baños modernos”, describe Carolina Tobar sobre las inversiones que realizan. Esa repotenciación es parte de las condiciones que un bien inmueble debe tener para mejorar su desempeño como proveedor de turismo rural. A continuación, las sugerencias hechas por el subsecretario en Desarrollo Turístico, Carlos Orozco: También te puede interesar: La Mitad del Mundo y el Centro Histórico, entre los sitios más visitados en Quito Cuidar del producto turístico en tres aspectos: servicio, infraestructura y atractivo. Brindar una experiencia auténtica. Ofrecer un vínculo con el campo, la forma de vida de la localidad, su gastronomía y su cultura en general. Tener buenos senderos y esto significa, buena señalización. Lograr rutas accesibles para personas con discapacidad. Cada uno de estos detalles son importantes, dado que como dice Orozco “el turista cada vez tiene más información y lo que se busca es que la expectativa se cumpla en la visita”. Entonces lo que nos resta como ecuatorianos es difundir las bondades de nuestro país y transmitir que el hospedarse en una hacienda es una caricia a los sentidos, desde donde incluso se podrá admirar parte de la Ruta de los Volcanes.