Con Tim Cook al frente, que tomó el relevo a Jobs pocos meses antes de su fallecimiento, el 5 de octubre de 2011, la empresa de Cupertino (California, Estados Unidos) ha seguido ganando valor en bolsa hasta convertirse en 2018 en la primera empresa estadounidense en alcanzar el billón de dólares. Con el estallido de la pandemia de Covid-19 el año pasado, esta cifra se duplicó y se superaron los dos billones, un hito que la compañía ha mantenido hasta hoy. ➤ Ver también: El CEO de Apple, Tim Cook, recibe un bono de USD 750 millones La estrategia de Cook ha sido clara y bien definida desde el principio: consciente de haber perdido la creatividad y la visión que Jobs aportaba a la empresa, el nuevo consejero delegado se centró en reforzar y perfeccionar los productos que su antecesor le dejó en herencia, el iPhone y el iPad, además de los ordenadores Mac. Así, los teléfonos siguen representando la mayor fuente de ingresos de la compañía (un 54% según los resultados más recientes) y cada cierto tiempo se presentan versiones mejoradas de iPads, MacBooks e iMacs. Entre los pocos productos de hardware lanzados desde el fallecimiento de Jobs que han logrado una penetración significativa en el mercado están los relojes inteligentes Apple Watch y los auriculares inalámbricos AirPods. Además de ser la principal fuerza creativa en Apple, Jobs era un visionario que profetizó los mayores cambios tecnológicos de principios del siglo XXI. Su fallecimiento -a consecuencia de un paro respiratorio derivado de las metástasis de un cáncer de páncreas- dejó pasmado a todo el mundo, especialmente a los cientos de fanáticos y seguidores que ya acumulaba. Como todo inventor destacado, Jobs fue un profeta, adelantado a su tiempo, que ya esbozaba en su mente nuevos productos que varias décadas después se convertirían en realidad. Así, en un discurso en la Conferencia Internacional de Diseño de 1983, cuando incluso los ordenadores personales apenas habían penetrado en la mayoría de hogares, Jobs ya explicó que su idea era trabajar para “poner en un libro un ordenador increíblemente potente que se pueda llevar a donde uno vaya y que se pueda aprender a usar en 20 minutos”. 24 años más tarde, la empresa que él dirigía mostró por primera vez en público un teléfono iPhone y tres años después, la primera tableta iPad. Con sus funciones innovadoras y su diseño impecable, tanto el iPhone como el iPad, fueron los dispositivos que abrieron el camino a dos nuevos mercados, el de los teléfonos inteligentes y el de las tabletas. Fuente: Primicias